2022/01/04

22以賽亞書 如獅吼叫的守望著El centinela que ruge como león Pr Cheng Ming, Chu

 

Introducción: (Is 21:6-10) “Porque el Señor me dijo así: Ve, pon centinela que haga saber lo que vea. Y vio hombres montados,

jinetes de dos en dos, montados sobre asnos, montados sobre camellos. Miró entonces más atentamente, y gritó como un león: ¡Señor, sobre la atalaya estoy yo continuamente de día, y las noches enteras sobre mi guardia! ¡He aquí que vienen hombres montados, jinetes de dos en dos! Después habló y dijo: ¡Cayó, cayó Babilonia, y los ídolos de sus dioses quebrantó la tierra! Pueblo mío, trillado y aventado, os he dicho lo que oí de parte de Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel.”

Isaías capítulo 21 versículos 1-10 narra sobre las revelaciones sobre el desierto del mar. Este mar se refería a la orilla del río Éufrates, o la costa del Golfo Pérsico. Este desierto era el desierto que está entre Babilonia e Irán. Por lo tanto el desierto del mar en realidad señalaba el territorio babilónico. El profeta Isaías anunció nuevamente una profecía para Babilonia, hablando sobre su destrucción.

              Ya hemos hablado sobre la caída de Babilonia. Pero lo diferente de este párrafo es que además de ser una profecía, Isaías vio con sus propios ojos la visión de la destrucción de Babilonia, una visión realmente temible. Ya en el versículo 1 dice que había enemigos que venían de la tierra horrenda. El versículo 2 dice que se trataba de una visión dura. Deducimos entonces que esta visión es realmente terrible y trágica. ¿Por qué Dios le hizo ver esta visión al profeta Isaías? Con el fin de que fuera un centinela fiel y responsable.

 

(I) El deber del centinela

 

En el período del Antiguo Testamento, los príncipes para resguardar la vida del pueblo, ordenaban que todas las ciudades debieran estar rodeadas de altos muros, y sobre los muros construir las atalayas, donde había centinelas que guardaban la ciudad de día y de noche. Ellos avisaban al pueblo con anticipación de las situaciones peligrosas, para que tengan tiempo para prepararse y defenderse del ataque del enemigo (2R 9:17). En la antigüedad el establecimiento de los centinelas era muy popular. Sobre todo en durante las guerras, su trabajo era sumamente importante, porque implicaba la vida y la muerte de los hombres. Su rol era similar al de los guardianes de los ejércitos actuales.

              Debido a las mismas razones, para resguardar el pueblo de Israel, para salvarlos, y por apreciar la vida de ellos, Dios también nombró centinelas de la creencia. Este centinela es el mismo profeta (Ez 3:16-21). El objetivo por el que Dios estableció profetas era que fuesen atalayas. Quería que recibieran de Él mensajes con anticipación, y luego que comunicaran estos mensajes a los israelitas, para que todos pudieran tomar precauciones y evitar el mal. En esto consistía la responsabilidad de los atalayas.

Por lo tanto la misión principal de los centinelas era poner en guardia. No sólo a los malos, sino también a los justos y a todas las naciones. Hablaban con fidelidad, con su mayor fuerza y a gran voz, como un león rugiente. Si no lo hacían, Dios le reclamaría por el pecado de la pérdida de vidas. Este pecado era similar al homicidio, sumamente grave.

 

(II) El espíritu del centinela

 

El profeta Isaías conocía bien esta verdad, por lo tanto asumió este trabajo sagrado con amor. Aunque no tenía relación de parentesco con los babilonios, pero ellos eran hombres creados por Dios, y sus vidas son igual de preciosas. Por lo tanto, el profeta Isaías experimentó el sufrimiento de la calamidad como si a él mismo le hubiera pasado (Is 21:3,4). Al final realmente sintió el dolor del sufrimiento. Lo describió como angustias de mujer de parto, sentía agobiado al oírlo y al verlo se llenó de espanto. Sólo con una experiencia similar, él pudo hablar activamente, y sus amonestaciones eran llenas de fuerzas. De modo que un buen atalaya nunca será un simple espectador que sólo critica o que se alegra del mal que sufre el otro, sino que se sitúa en el dolor, y clama con tristeza, se preocupa y se desespera por los otros. Por lo tanto el centinela debe tener espíritu de sacrificio, se mantiene alerta de día y de noche, no se atreve a relajarse (Is 21:8). De día está continuamente sobre la atalaya y las noches enteras sobre su guardia. Realmente es un trabajo duro, una gran responsabilidad. Cuando ve que llega el peligro, tiene que clamar con alta voz y dar aviso, como un león rugiente, que despierta a los que están dormidos, y alertarlos a que tomen precauciones. Además tiene que informar la situación con fidelidad a pesar del cansancio, tiene que escuchar y mirar con atención y luego reportar exactamente lo que escuchó y lo que vio, no puede ocultar nada con el fin de complacer a la gente o satisfacer sus propios intereses.

 

(III) La impotencia del centinela

 

              Lástima que aunque el espíritu del centinela era admirable, el pueblo no recibía atenciones, sobre todo el pueblo de Dios, los compatriotas. Originariamente esta visión estaba dirigida a Babilonia, sin embargo, la finalidad era advertir a los israelitas. Porque ellos eran el pueblo de Dios; y Dios quería que pudieran tomarlo como advertencia, separarse de los babilonios, y evitar recibir la misma desgracia. El profeta Isaías estaba conciente de esta realidad, por eso después de describir el contenido de la visión, clamó inmediatamente: “Pueblo mío, trillado y aventado, os he dicho lo que oí de parte de Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel” (Is 21:10). Donde dice “pueblo trillado y aventado” se refiere al pueblo escogido de Dios, un pueblo elegido de entre las naciones.

Un buen centinela debe transmitir fielmente al pueblo de Dios lo que vio y escuchó de Dios. Es un trabajo muy arduo y desagradable, porque seguramente las amonestaciones no son palabras gratas. Las advertencias son precisamente para señalar el pecado del hombre o para exhortar a al gente a arrepentirse. Habla generalmente sobre calamidades y destrucciones. Estas palabras no son placenteras para el oído del hombre por eso muchas veces provoca aversión; y generalmente de parte de los hermanos.

              Así fueron los israelitas (Is 30:10,11). Al escuchar las amonestaciones del profeta Isaías sintieron antipatía, deseaban que él pudiera decir cosas más agradables. Por eso taparon sus oídos, querían que el profeta no fuese tan directo, y que dijera buenas noticias, palabras dulces y bendiciones. Por supuesto esta petición del pueblo no podría ser aceptada por un buen atalaya, porque él tenía a Dios en su corazón, sabía que si lo hiciera estaría negando su propia conciencia, estaría faltando su deber. Sabía que estaría cometiendo un pecado contra Dios, y sólo perjudicaría a él mismo y a los demás. Finalmente todos serían destruidos. Por eso un buen atalaya cumple con su trabajo, sostendrá firmemente hasta el fin, él rugirá como un león en todo momento de su vida, no temerá a la muerte y rugirá sin cansarse nunca.

              La historia nos cuenta que la mayoría de los profetas terminaban siendo perseguidos, incluso corrían el peligro de perder sus propias vidas. El profeta Isaías es un ejemplo vivo. Se dice que el rey Manasés lo mató con un serrucho, murió mártir y cumplió con su deber en toda su vida. Si bien no pudo restablecer el destino del pueblo, ni tampoco pudo salvar a Babilonia, pero por lo menos hizo lo que debía hacer, dijo lo que tenía que decir; él mismo se salvó, y salvó también a algunos que hicieron caso a sus amonestaciones, que eran la minoría. Para Dios, lo que hizo valió la pena. Su recompensa en el futuro será grande.

 

(IV) El error del centinela

 

              Sin embargo en el Antiguo Testamento, hubo muy pocos profetas como Isaías. La mayoría de los profetas eran avaros, cobardes e irresponsables, sobre todo en los momentos hostiles, abundaban los profetas refractarios. Ellos eran también profetas, eran atalayas, pero se olvidaron de sus deberes. Sólo se preocupaban por sus propios beneficios, y no les importaban el peligro que atravesaba el país, ni tampoco la vida o muerte del pueblo. Si bien ellos creían en Dios, no tenían a Dios en sus corazones, utilizaban a Dios como una herramienta para obtener ganancia. Por eso no podían oír el mensaje de Dios, no veían las grandes obras de Dios, sólo veían sus intereses y su futuro. Sólo buscaban el agrado de los hombres, y trataban de ser amables en sus palabras (Jer 6:13,14, 14:13,14). En los momentos donde no había paz decían: “¡paz, paz!” en contra de su conciencia. Ciertamente había de llegar los peligros, pero cerraban sus ojos y decían: “ustedes no verán espadas ni tampoco padecerán de sequía.” Ellos no se atrevían a señalar los errores del pueblo, porque en realidad obran igual que los demás del pueblo, incluso eran peores que ellos. No querían mencionar el juicio y el castigo de Dios, porque tal vez lo que dijeran caerían sobre ellos mismos. Por eso crearon imágenes falsas, consolaban al pueblo con profecías falsas, para ganarse su simpatía, y obtener finalmente ganancias. Entonces Dios los reprendió diciendo: “ustedes sanaron precipitadamente la herida del pueblo, no cumplieron con el deber del atalaya.” Sus palabras eran agradables, por eso al pueblo le gustaba escucharlas, aunque eran abominables para Dios (Jer 5:30,31). La última alternativa de Dios era mandar a un profeta leal para que amonestara como un león rugiente a esos profetas irresponsables, que no perjudicaran ni a ellos mismos ni a los demás (Ez 13:3-5,10,14). Dios quería que todos pudieran salvarse y no caer en la perdición.

 

(V) La amonestación de la historia

 

              Pero generalmente los hombres hacían decepcionar a Dios. No aceptaban estas advertencias, y a veces hasta se oponían de estas palabras, generando así tragedias en la historia (Am 7:9). Durante la época del rey Jeroboam de Israel, aparentemente el país era próspero, pero la fe de los israelitas estaba en decadencia, sobre todo los reyes, los sacerdotes y los profetas. Por eso Dios mandó al profeta Amós de Judá para ir a amonestarlos diciéndoles que si no se arrepintieran, el pueblo iba a ser deportado, y la familia del rey Jeroboam morirá bajo espada. Este era el mensaje de Dios, si bien no era agradable al oído, pero era cierto. Impensablemente hubo una oposición grande. En ese momento la cabeza de los sacerdotes y profetas, Amasías, no quería ceder, pensaba que Amós quería conspirar y rebelarse, por eso quería mandarlo de vuelta a su tierra Judá. Confundió la verdad con el poder. Y evidentemente consideraba al trabajo de los profetas como un trabajo para tener pan. Esta actitud de Amasías era totalmente irresponsable. Por eso Amós luego aclaró las cosas sin ocultar nada: ser un profeta no se trataba de las condiciones, ni tampoco de ganar el pan. Lo más importante era si el profeta tenía el llamamiento de Dios, si tenía la misión, y no amara al mundo. Además debía tener el mensaje de Dios, y poder transmitirlo con valentía. Estas eran las características de un verdadero profeta, de un atalaya fiel. De manera que Amós seguía predicando las amonestaciones severas, si bien al final la mayoría de los israelitas taparon sus oídos para no escucharlas y perecieron, pero Amós seguía con sus anuncios, hasta que se le terminaran todas las palabras. Él realmente fue un atalaya como un león rugiente.

              Muchas veces un profeta necesita ser como un león que ruge, para despertar a los que están dormidos, y advertir a la gente a que se preparen y tomen precauciones, para no caer en el mal. Esta motivación es buena y este argumento es correcto. Por eso si bien la acción de rugir quizás resulte un poco grosera, quizás el sonido sea un poco desagradable al oído, quizás el contenido sea advertencias y amonestaciones, pero estamos seguros de que es beneficioso para nosotros, las palabras son fieles y verdaderas. Porque provienen de Dios y son dichas con amor y preocupación. Si podemos recibirlas con humildad, serán de gran ayuda para nuestra espiritualidad.

 

Conclusión: (Am 3:7,8) En realidad el verdadero león es el Dios mismo, Él es el rey de los reyes; su majestuosidad y su juicio son realmente temibles. Hoy nosotros no somos más que siervos de Dios, somos sus siervos inútiles, si no fuera por la revelación de Dios, no vamos a saber nada ni vamos a poder hacer nada, porque todo proviene de Él, no tenemos de qué jactarnos. Pero hoy siendo siervos de Dios, debemos ser atalayas leales, guardar su iglesia, guardar su rebaño, guardar este mundo. Por lo tanto no podemos callarnos de hablar sobre los mandamientos de Dios, de nombrar sus advertencias, de predicar sus mensajes. No sólo debemos hablar de estas cosas sino en ciertas ocasiones debemos rugir como un león, predicar con valentía, sin importar las circunstancias hostiles, y las persecuciones; sea en tiempo o fuera de tiempo no hay que cesar de hablar, porque es nuestro deber. Desde el punto de vista estricto, los trabajadores de Dios incluyen a los predicadores, a los diáconos, ancianos, encargados, incluso los docentes de Educación Religiosa. Todos ellos son centinelas, atalayas de la iglesia. Desde el punto de vista amplio, todos los creyentes son centinelas del mundo.

              Por eso necesitamos pedir la ayuda de Dios, no importa si somos trabajadores de Dios o creyentes, ya sea para la iglesia o para los gentiles, debemos convertirnos en atalayas leales, y no ser hombres cobardes ni soldados fugitivos. Que todos podamos ser leones rugientes, transmitir el mensaje de Dios con coraje, (Ap 14:6-11) como aquellos 3 ángeles que predicaban y clamaban desde el cielo: “¡Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado! Ha caído Babilonia. Pronto vendrá el fin del mundo. El castigo del infierno será temeroso.”


引言:〈賽二十一6~10〉主對我如此說:你去設立守望的,使他將所看見的述說。他看見軍隊,就是騎馬的一對一對的來,又看見驢隊,駱駝隊,就要側耳細聽。他像獅子吼叫,說:主阿,我白日常站在望樓上,整夜立在我守望所。看哪,有一隊軍兵騎著馬,一對一對的來。他就說:巴比倫傾倒了!傾倒了!他一切雕刻的神像都打碎於地。我被打的禾稼,我場上的穀阿,我從萬軍之耶和華─以色列的神那裡所聽見的,都告訴你們了。

    以賽亞書二十一章1~10節是以賽亞先知論海旁曠野的默示。所謂「海旁」是指幼發拉底河的河邊,或是指波斯灣的旁邊;而「曠野」是指巴比倫和以攔中間的曠野;所以「海旁曠野」其實就是指巴比倫的所在地。神藉著以賽亞先知再一次向巴比倫發預言,預言巴比倫有一天一定會傾倒。

有關巴比倫傾倒的預言之前我們已經查考過,在此所不同的是,這一段不單單只說預言,以賽亞先知更親眼看見巴比倫被滅的異象,而這個異象真的相當可怕。第一節一開始就提到有仇敵從可怕之地而來,第二節又說這是令人感到很悽慘的異象,可見這個異象真的相當恐怖。那麼為何神要將此可怕的異象讓以賽亞先知先親眼看見呢?主要是為了讓他作一個忠實盡責的守望者。

〈一〉守望者的職責

在舊約時代,君王為了保護人民的生命安全,於每一個城池的四周均興建高大的城牆,且在城牆上設立守望樓,從早到晚派守望的人在那裡守望,一有狀況,守望者就馬上發出警報,並將其所見盡早通知城內的軍兵,讓大家有時間充分準備,以防備敵人的突擊〈王下九17〉。這種守望者的設立在古時相當普遍,尤其在戰爭當中,他的工作特別重要,關係著每個人的生死存亡,其角色有一點像現代軍隊中的衛兵一般。

同理,當年神為了保護以色列民,為了拯救以色列民,更為了珍惜所有以色列民的生命,神一樣在以色列民當中設立信仰上的守望者,這個守望者就是先知本身〈結三16~21〉;神設立先知的目的就是希望先知能好好當以色列百姓信仰上守望者,能將他從神那裡預先聽到、預先看見的信息報告出來,使大家有所警覺,有所防備,免得受害滅亡,這是守望者的責任。

因此,守望者最重要的任務就是要傳警告。守望者不只要警告惡人,也要提醒義人,更要勸誡全世界所有的人;他不只要忠實的說,而且要盡力的傳,更要大聲的宣告,就如同獅子吼叫一般。如果他知而不傳,見而不說,那麼神就要向守望者追討一切喪命的罪,這種罪就好像殺人一樣,相當嚴重。

〈二〉守望者的精神

以賽亞先知明白這個道理,所以他首先用最大的愛心來承接這個神聖的任務。雖然巴比倫人與他並無至親關係,但是他們畢竟仍是神所造的人,他們的生命一樣寶貴,於是以賽亞先知自己率先身歷其境,將心比心的去體驗落在此災難當中的痛苦〈賽二十一34〉。結果他真的親身感受到了,那種痛苦就好像產難臨到婦人一般,痛得不能聽,苦得沒法看,甚至滿腰疼痛、心慌驚恐。這種感同身受的經歷,迫使以賽亞先知不得不積極的傳警告,也讓以賽亞先知所傳的警告特別有力量。可見一個好的守望者,他絕對不是一個災難的旁觀者,他絕不會只站在一旁說風涼話,更不會存報復心理而幸災樂禍;他乃是把自己放在災難當中,以人飢己飢的真心來為大家緊張,以人溺己溺的至情來為大家著急,用慈父期盼浪子回頭的心境苦苦的呼喚。

因此,守望者必須具有捨己的精神。他必須日夜儆醒,全心全力的守望著,一點也不可馬虎〈賽二十一8〉,白天他得整天站在守望樓上,晚上還要整夜立於守望所內,工作艱辛,任務沉重,是相當吃力不討好的苦差事;而當他看到危險臨到時,更須使盡全力的大聲呼喊,好像獅子吼叫一般,來喚醒正在沉睡的軍兵,提醒大家注意防備;不但如此,雖然有時已經喊得精疲力盡了,他還得打起精神來,很認真的聽,很仔細的看,然後很忠實的把所聽見、所看見的一切一五一十的報告出來,絕對不可為討好人而有所掩飾或曲解,更不可為求己利而故意遺漏或遮蓋。

〈三〉守望者的無奈

只可惜,雖然守望者的精神可嘉,但被守望的百姓卻不見得領情,尤其是神的百姓~自己的同胞更是如此。沒有錯,這個異象的主題本是警告巴比倫,但此異象的最後宗旨卻仍在於提醒以色列民,因為畢竟以色列人才是神的選民,神希望祂的百姓能以巴比倫為借鏡,與巴比倫分別,來免去巴比倫將受的災殃。這一點以賽亞先知也很清楚,難怪以賽亞先知在說完此異象的內容之後,才緊接著大聲呼喊說:我被打的禾稼,我場上的穀阿,我從萬軍之耶和華─以色列的神那裡所聽見的,都告訴你們了〈賽二十一10〉。所謂「我被打的禾稼,我場上的榖」其實就是指著神所揀選的百姓,因為以色列民的確是神從萬民中所篩選出來的。

是故,神所設立的守望者,當然必須將他從神那裡所聽到、所看見的異象很忠實的全告訴神的百姓,這是對的;但問題是這種工作相當吃力,而且很不討好。為什麼?因為畢竟警告都不是好聽的話,警告不是指出罪惡,就是勸人悔改;不是談到災禍,就是提到滅亡。這種話讓人聽起來不太舒服,所以常常會引起反彈,尤其是自己人~自己的弟兄姐妹。

當時的以色列民就是這樣〈賽三十1011〉,他們聽以賽亞先知的警告聽多了很不耐煩,覺得這個先知老是講這些不好聽的事,怎麼不說一點較新鮮的,所以他們不想聽,也聽不進;他們倒希望先知不要那麼耿直,應該講一些好聽的話,讓大家高興一下。然而,這種要求忠實的守望者是不會接受的,因為他心中有神,他知道這樣做違背自己的良心,有失自己的職責,這樣做會得罪神,結果只有自害害人,最後全部滅亡。所以忠實的守望者無論如何必須盡忠職守,堅持到底,只要有氣在口、有脈在身,他永遠像獅子,不怕死且儆醒不倦的吼叫不停。

歷史告訴我們真的如此,忠實的先知到最後差不多都要受逼迫,甚至賠上自己的生命。以賽亞先知就是活生生的一個實例,據說以賽亞先知後來就是因為這樣被惡王瑪拿西用鋸子鋸死了。他以身殉道,且責任已盡,雖然他無法挽救以色列民,也救不了巴比倫;但是至少他做了他該做的,說了他該說的,至少他救了他自己,當然也救了一些願意聽從他的人,或許這些人只是極少數,但是在神看來卻是相當值得的,我們相信這種守望者將來的賞賜一定很大。

〈四〉守望者的迷失

只不過,從舊約聖經當中發現,像以賽亞這樣忠心的先知並不很多,倒是有不少貪生怕死、不負責任的先知,尤其在國家危難時,這種陽奉陰違的先知更多。這些人也當先知,也具有守望者的身分,但是他們卻忘了守望者的職責是甚麼?他們只顧自己的利益,不考慮國家的安危,也不顧念百姓的生死,雖然他們也信神,但是在他們的心中根本沒有神,神只不過是他們得利的工具而已;因此他們自己聽不到神的信息,也看不見神的作為,所看到的只是自己的利益和前途,於是他們盡力討人的喜歡,想辦法說好聽的話〈耶六1314,十四1314〉,明明沒有平安,但是他們卻昧著良心說平安了!平安了!明明災禍馬上臨到了,他們卻蒙著眼睛說:你們必不看見刀劍,也不遭遇飢荒。他們不敢指責百姓的錯誤,因為他們所作的與百姓一樣,甚至比百姓還差;他們不敢提神的審判和刑罰,因為恐怕所說的會落到自己身上;所以他們製造一些假象,用假預言來安慰百姓,討好百姓,然後自己得利。難怪神責備這些人說:他們輕輕忽忽醫治我百姓的損傷,根本沒有盡到守望者的責任。但問題是這種話聽起來很舒服,雖然這是神所憎惡,但百姓卻很喜歡〈耶五3031〉,您說怎麼辦呢?神只好要忠心的守望者,再一次像獅子一樣吼叫,再一次嚴嚴的警告這些不負責任的先知,不要自害害人〈結十三3~51014〉,神殷切的希望大家都能趕快回頭而得救,免得自取滅亡。

〈五〉歷史上的鑑戒

可惜的是人常常讓神很失望,人對這種警告不但不能接受,有時還會反彈,以至於造成許多歷史的悲劇〈摩七9~15〉。就在以色列王耶羅波安第二作王的時候,雖然當時國家表面上看起來很富強,但是人民在信仰上卻相當墮落,尤其是國王、祭司、先知更敗壞,於是神才特別從猶大地差遣阿摩司先知到以色列去傳警告,告訴他們如果再不悔改,不但以色列民將被擄,耶羅波安的家也要被刀所殺,這是神所要傳達的信息,雖然不好聽,但卻是真的;結果沒想到反彈很大,當時祭司和先知的首領亞瑪謝很不服氣,他認為阿摩司是想圖謀背叛,他要阿摩司如果想當先知混飯吃最好回猶大地去,他把論真理的問題,變成爭地盤混飯吃,很顯然他把當先知看成是一種餬口的職業,這是非常不負責任的守望者。因此,阿摩司先知才很不客氣的表明,當先知不是在論資格,也不是為了混飯吃;當先知最重要的是要有神的選召,要有使命感,不貪愛世界;同時還要有神的信息,且能勇敢的傳達神的信息,這才是真先知的真本色,這才是忠心的守望者。於是接下來阿摩司先知繼續傳達更嚴重的警告,雖然這一些大部分的以色列民還是不聽,以至於後來真的滅亡了;但是他還是照講,一直到全部說完為止,他真的是一位如獅吼叫的守望者。

可見守望者有時候真的要像獅子吼叫一般,為了叫醒沉睡中的信徒,提醒大家早作準備,免得受害,這種動機絕對是好的,內容也絕對是正確的。因此,雖然吼叫的過程難免顯得有點粗糙,吼叫的聲音難免讓人覺得有點刺耳,吼叫的內容也許真的不太好聽,因為總是一些責備和警告;但是「良藥苦口益於身,忠言逆耳利於行」,我們相信這一切都是真的,這些對我們絕對是有益的,因為這一切都出於神,而且是出於神對我們那一份真正的愛心和關心,所以只要我們肯謙卑的接受,相信對我們的靈命絕對是有幫助的。

 

結論:〈摩三78其實真正的獅子是神本身,祂才是萬王之王,祂的威嚴,祂的審判才是真正可怕;今天我們只不過是神的僕人,甚至只是一個無用的僕人而已,如果不是得自於神的啟示,我們將一所知,更一無所行,因為一切都出於神,我們本無可誇,這是對的;但今天我們既然作神的僕人,就要成為一個忠實的守望者,替神守望教會,守望群羊,更守望這個世界,就好像當年的以賽亞先知和阿摩司先知那樣;因此,今天神的命令我們不能不說,神的警告我們不能不提,神的信息我們不能不傳,我們不僅要說、要提、要傳,而且有時候還要像獅子吼叫一般大聲的說、勇敢的傳,不管環境多惡劣,逼迫有多大,得時不得時,都要說,都要傳,因為這是一種責任。那麼今天到底誰是守望者呢?從狹義的角度來看,傳道、長執、負責人,甚至宗教教育教員和所有的事工人員,都是教會的守望者;但從廣義的角度來看,每一位信徒都應該是這個世界的守望者。

所以求神幫助我們,不管工人或信徒,無論對內或對外,我們都能成為一個忠實的守望者,而不是貪生怕死、只顧自己的逃兵或雇工,但願我們都能如獅子吼叫一般,勇敢的傳達神的信息和警告,就好像〈啟十四6~11〉三位天使傳福音那樣,在空中高喊著:當敬畏獨一真神,因為巴比倫快傾倒了,世界末日快到了,將來地獄的刑罰是極其可怕的!