2022/01/27

85以賽亞書 逃脫與受差(一) Escaparse y ser enviado (I)~Pr Cheng Ming, Chu

 

Introducción: (Is 66:18,19) Según este pasaje de la Biblia vamos a hablar sobre el tema “Escaparse y ser enviado”, para la exhortación mutua. Que Dios nos ayude, para que podamos obtener edificación.

              (Is 66) es el último capítulo del libro de Isaías, puede ser considerado como la conclusión de dicho libro. Como se trataba de asuntos importantes, Dios hizo la conclusión con un tono severo, hablando de la consecuencia de la vida humana. Hay sólo dos caminos, la salvación o la perdición. Dios quería que por medio de la profecía del profeta pudiera conducir a su pueblo escogido por el camino de la salvación, lo que es la idea principal del Isaías. Por lo tanto para finalizar el libro, Dios hizo reaparecer las tres puertas del comienzo del libro Isaías: la primera puerta, registrada en el capítulo 1, con escena de un tribunal, proclamando el juicio de Dios; la segunda puerta, registrada en el capítulo 2, con escena del monte santo, profetizando la salvación de Dios; la tercera puerta, en el capítulo 6, con escena del trono, explicando sobre la comisión o el mandato de Dios. El juicio representa a la justicia de Dios, la salvación representa a su amor, y su comisión representa a su autoridad y poder. Estos tres son atributos de la divinidad, y con estos tres elementos Dios trazó su plan de salvación, que es el contenido principal del libro Isaías. Para enfatizar este punto, en la parte final del libro Dios lo reanunció: (Is 66:15,16) este es el juicio final de Dios, que vendrá en el día final; (Is 66:7-9) esta es la más grande salvación de Dios, que se realizará en el tiempo postrero; (Is 66:19) esta es el último mandato de Dios, divulgar la gracia de salvación de Dios, hasta lo último de la tierra. Dios seguramente realizará su plan de salvación.

              Gracias a Dios, estas profecías de a poco se fueron cumpliendo entre nosotros. La salvación de Dios fue consumada a través de la cruz del Señor; la ciudad de Jerusalén espiritual, la iglesia verdadera del fin de los tiempos, también ha sido edificada por el Espíritu Santo. La paz ciertamente llegó a nosotros como un río. Todo esto lo vimos con nuestros propios ojos, y lo experimentamos en carne viva. Por lo tanto, lo que sí debemos seguir esforzándonos, es en el asunto de ser enviado. Debemos evangelizar en todo lugar, por un lado completar el plan de salvación de Dios, y por otro lado esperar su juicio final, que es su segunda venida. Por lo tanto para nosotros en la creencia hay dos cosas importantes: (1) Cultivar la espiritualidad hasta llegar a la perfección, para poder escaparse del juicio y del castigo de Dios; (2) Esforzar en el Evangelio, predicar en toda la tierra, para terminar con el plan de salvación y manifestar la gloria de Dios. De modo que la ejercitación espiritual es para lograr escaparse del juicio y castigo de Dios, o sea para la propia salvación; y ser enviado a evangelizar tiene como objetivo salvar a los otros. Aparentemente estas dos cosas no están relacionadas, pero en realidad tienen un vínculo estrecho. Y con respecto a esto, Isaías 66:18 nos habla de una verdad importante: sólo aquellos que logran escaparse pueden ser enviados.

              Claro que si hoy vemos el designio de la salvación de Dios en cuanto al orden, primero hay que evangelizar hasta lo último de la tierra, para que después venga el Señor Jesús. (Mt 24:14) Porque el Señor dijo: Será predicado este evangelio en todo el mundo, y entonces vendrá el fin. Este es el orden del designio de la salvación de Dios, sólo cuando llegue ese momento, se manifestará el juicio de Dios, y se decidirá quién realmente podrá librarse del juicio de Dios. Pero si vemos el hecho desde la esencia del evangelio, ¿cómo debemos hacer para predicar en todo el mundo? Primero necesitamos gente para predicar, ¿quiénes? Por supuesto las personas que son enviadas. (Ro 10:14,15) Pablo nos dice cómo es el proceso de la creencia de una persona. Antes de saber invocar al Señor, primero debe creer en el Señor, y esta creencia proviene de oír la palabra. Y para oír necesita a alguien que le predique. Y para predicar necesita ser enviado. Este proceso es absoluto, e inmutable. Por eso si hoy queremos predicar necesitamos ser enviados, si no somos enviados, no podremos evangelizar. Este es un punto muy importante, es lo primero que debemos entender.

              Entonces, ¿qué es ser enviado? Tiene dos significados:

(1)   La aptitud de poder recibir esta comisión, es estar bautizado, y haber recibido como sello el Espíritu Santo. Estas son condiciones fundamentales.

(2)   Autoridad y poder, para poder desempeñar la misión encomendada por Dios.

(Mt 10:1) Cuando el Señor Jesús estaba en el mundo, había enviado a sus discípulos a predicar. ¿Cómo hizo? No sólo les dio el título de apostolado, también les dio autoridad y poder. Por eso cuando iba a ascender al cielo, una vez más mandó a los discípulos a predicar por todo el mundo y a evangelizar a todas las naciones. Jesús de esta manera prometió a ellos (Mc 16:17-20): las señales seguirán a los que creen. Realmente fue así. Después los discípulos salieron a evangelizar, las señales y prodigios los seguían, para testificar la palabra predicada, asimismo comprobar que ellos fueron enviados en el nombre del Señor, porque tenían la autoridad y el poder de Jesús.

              Gracias a Dios, todos somos discípulos del Señor, también somos enviados para predicar en el mundo. Según la aptitud, todos tenemos la capacidad para recibir esta comisión, porque hemos sido bautizados en el nombre del Señor, porque hemos recibido el sello del Espíritu Santo. Ahora la pregunta es si tenemos el poder y la autoridad de un enviado. Quizás no tenemos. Vemos que entre nosotros cada vez son menos los milagros y prodigios, el poder del Espíritu Santo son menos evidentes, por esta razón no podemos expandir el Evangelio, no tenemos la autoridad y el poder, y la fuerza para predicar. Este fenómeno demuestra que no hemos sido enviados realmente. Este es un problema bastante grave. ¿Qué es este problema exactamente? Sabemos que Dios no puede ser culpable del hecho; el problema está en nosotros. Probablemente podríamos enumerar una serie de problemas, pero hay uno que es el fundamental, es lo que nos dice Is 66, porque no nos libramos de entre los hombres de este mundo, seguimos permaneciendo bajo el juicio y el castigo de Dios. Esto quiere decir que no somos todavía perfectos en el cultivo de la espiritualidad, tenemos defectos. Aunque el juicio final del día postrero no ha llegado todavía, en los ojos de Dios no somos personas que verdaderamente salieron del mundo; y sin librarse del mundo, no podremos ser enviados.

              (Is 6:5-8) Esta es la tercera puerta del libro de Isaías. Antes de que el profeta Isaías fuese enviado, Dios le hizo ver una visión del trono. El trono representa el juicio de Dios; y para pudiera concretarse la comisión de Dios, el profeta debería primero ser purificado, librarse de la destrucción, de esta manera adquiriría la aptitud de un enviado. De manera que, ser enviado es importante, pero aún es más importante escaparse y librarse. Antes de ser enviado, debemos examinarnos, si hemos librado de entre los hombres del mundo, si hemos alcanzado la perfección con la ejercitación espiritual. Si hoy estamos delante de Dios, ¿somos personas limpias? ¿Podemos salvarnos del juicio de Dios? El final del libro de Isaías nos amonesta sobre este problema, nos enseña a cómo ser una persona que se libra del mal, y luego ser enviado para predicar.

              Con respecto a este tema, según Isaías capítulo 66 podemos analizarlo en dos aspectos, uno positivo y otro negativo:

Según el aspecto positivo, podemos sintetizar en dos puntos:

(1)   Ser pobre y humilde de espíritu (Is 66:2). Aquí dice a quiénes Dios cuida. A los que son pobres y humildes de espíritu. Una persona que recibe la protección de Dios, recibe también su salvación, y su bendición. Entonces esta persona puede librarse de la ira de Dios. (Is 57:15) Ciertamente el Dios que adoramos es el Dios Altísimo, supremo, y santo. Él habita en lo alto y en la santidad, por es Él es grandioso. Sin embargo Dios no es soberbio, Él es sumamente misericordioso, manso y humilde, y le gusta estar con personas quebrantadas y humildes de espíritu. Por lo tanto para obtener el agrado de Dios primero debemos ser humildes de espíritu. En el sermón del monte (Mt 5:1-3), el Señor Jesús mencionó ocho bienaventuranzas. Y precisamente la primera es para los pobres en espíritu, ellos son bienaventurados porque de ellos es el reino de los cielos. De hecho, ser pobre y humilde de espíritu, es la base de nuestra creencia, y es la prueba de ser salvos. Gracias a Dios, alguna vez fuimos pobres y humildes de espíritu, por eso tenemos la gracia de recibir esta fe en Cristo. Esto es algo bueno, y es el primer paso de la creencia. Pero, ¿qué sucede después de creer en Cristo? Seguimos siendo pobres y humildes de espíritu. No siempre. ¿Cómo lo sabemos? Si recordáramos el comienzo de nuestra creencia, nos daremos cuenta que amábamos mucho la verdad, porque sentíamos que no entendemos, y la necesitamos. ¿Y ahora? ¿Tenemos el mismo pensamiento? No siempre. Probablemente hemos escuchado muchos sermones, hemos leído varias veces la Biblia; y creemos que con esto ya es suficiente, que somos personas aprobadas, y no necesitamos más sermones, porque son las mismas palabras de siempre, y no hay nada nuevo. Si tenemos este pensamiento, quiere decir que ya empezamos a ser personas no humildes de espíritu. Como dice en 2Ti 4, ya comenzamos a no poder soportar la sana doctrina, sino que tenemos comezón de oír. Esta es una señal de peligro en nuestra creencia. Si seguimos así, probablemente nuestra consecuencia sea la destrucción.

De modo que es difícil ser pobre y humilde de espíritu, y más difícil es todavía ser pobre y humilde de espíritu hasta alcanzar la salvación. Un hermano joven preguntó a un anciano: ¿Cuál es situación más riesgosa cuando uno hace el trabajo sagrado? El anciano le objetó: ¿En qué momento cuando hacemos trabajos sagrados nos sentimos satisfactorios? Hay veces que uno en realidad sabe a medias, pero cree que sabe todo, esos son momentos más peligrosos. Porque es el comienzo de la soberbia, y cuando una persona es soberbia, no admite consejos ni exhortaciones de otros, ni acepta la reprensión del Espíritu Santo, ni tampoco enseñanzas de la palabra de Dios. Este tipo de personas sólo sabe culpar al otro, y no se fija en sus errores; por eso aunque ellos cometieran faltas no las reconocen, ni se arrepienten. Y de esta manera van de mal en peor, caminando hacia la perdición; todo porque no saben ser pobres y humildes de corazón. Por lo tanto, la humildad de corazón y el arrepentimiento son dos caras de una misma cosa. Cuando ejercía la docencia en Taiwan, una vez invitamos a un alto jefe de la policía para dar un discurso, él se lamentaba de la corrupción creciente que había en la sociedad, dijo que antes los criminales arrestados, se agachaban sus cabezas en forma de arrepentimiento y vergüenza, sin embargo últimamente, los culpables caminan erguidos y no sienten remordimiento del mal que cometieron. Es una situación realmente terrible. En una convocatoria espiritual de estudiantes, un anciano daba la clase y se lamentaba de la decadencia de la fe en la iglesia. Dijo que en el pasado, frecuentemente hay muchos creyentes que cuando escuchaban sermones y cuando oraban se conmovían y se les caían las lágrimas; pero en el presente, son pocos los creyentes que se conmueven. Este fenómeno no es un buena señal, esto significa que ahora no somos lo suficientemente humildes y pobres de corazón, por eso no nos arrepentimos. Si seguimos así, va a ser difícil para nosotros escapar del juicio de Dios, y poder ser enviados a evangelizar.

(2)   (Is 66:2,5) Temblar a la palabra de Dios. Esto significa sentir miedo al escuchar la palabra de Dios. Estas personas obtendrán el cuidado y la protección de Dios, y podrán liberarse del juicio de Dios. ¿Por qué leemos la Biblia? Porque es palabra de Dios, y en ella hay vida eterna; esto es cierto, y es el motivo por el que vamos a las reuniones de la iglesia para escuchar sermones. Pero, ¿con qué actitud estudiamos la Biblia, y con qué actitud escuchamos los sermones? Además de hacerlo con un corazón humilde, debemos hacerlo también con temor. No debemos leer la Biblia como si fuese una novela, ni escuchar el sermón como si fuese una broma. Podemos tomar como referencia (Hch 17:20,21,32,33). Cuando Pablo llegó a Atenas para predicar, los atenienses tomaron a la palabra de Dios como noticia; no pensaban que era importante, sólo sentían curiosidad por ella, por lo tanto la palabra que escucharon no fue de ayuda para ellos. Fue realmente una lástima. Dios es misericordioso, pero no debemos olvidar que Dios también es grandioso y temible, creemos que cada palabra de Dios lleva poder, y también juicio, por eso no debemos descuidar de ella. (Dt 32:46,47) Moisés dijo: la palabra de Dios no es vanidad, no es cosa aparte de nosotros, sino que tiene que ver con nuestra vida y nuestra muerte, es algo muy importante, por eso debemos tenerla siempre en cuenta. Sólo recibiendo la palabra de Dios con temblor, vamos a escucharla con atención, asimilarla, y recordarla en el corazón, y luego, vamos a obrarla con entusiasmo. De esta forma la palabra de Dios produce su mayor efecto; nosotros podremos liberarnos del juicio de Dios, y seremos dignos de ser enviados a predicar. Una vez cuando trabajaba en San Pablo, por la sugerencia de los encargados locales, hablé sobre el tema “Pecados mortales y la excomunión”. Cité varios versículos para decirles que la excomunión que ejerce la iglesia no implica que los pecados capitales sean exclusivamente esos, debemos tomar precaución de si en el cielo todavía tenemos nuestros nombres escritos, porque esto es lo más temible. Me di cuenta que todos ellos estaban escuchando con atención con los ojos bien abiertos, y un hermano estaba realmente nervioso haciendo muecas demostrando su temor. Gracias a Dios, ellos realmente temblaron a la palabra de Dios.

 

Conclusión: (Jue 16:19-21) Vamos a concluir con el ejemplo de Sansón. Él era un juez de renombre, fue enviado para salvar al pueblo de Israel. Dios estaba con él, y le dio poder, por eso siempre vencía a sus enemigos. Pero lamentablemente, no entendía sobre la verdad de escaparse y ser enviado. Sólo tenía claro que él era enviado, pero no sabía cómo liberarse del mal. No atendía a las enseñanzas con un corazón humilde, y cuando cometía un error no se arrepentía, y además escuchaba la palabra de Dios como si fuese una brisa al pasar, por lo que desobedecía a los mandamientos de Dios. Finalmente se convirtió en una persona incapaz de escaparse, no podía liberarse de la mano de los filisteos, lo peor era que tampoco podía salir del juicio de Dios. Por eso al final, murió trágicamente, y nunca más pudo ser enviado. Por lo tanto hoy debemos ser enviados con alegría y con voluntad, debemos esforzarnos en la evangelización, pero mientras somos enviados, debemos examinarnos: ¿Realmente somos personas que pueden liberarse del juicio de Dios?


引言:〈賽六十六1819〉我知道他們的行為和他們的意念。時候將到,我必將萬民萬族聚來,看見我的榮耀,我要顯神蹟在他們中間。逃脫的,我要差到列國去,就是到他施、普勒、拉弓的路德和土巴、雅完,並素來沒有聽見我名聲、沒有看見我榮耀遼遠的海島;他們必將我的榮耀傳揚在列國中。

茲謹根據此段聖經來談談「逃脫與受差」這個題目,作彼此的勉勵,懇求上主幫助,使我們都能夠得到造就。

以賽亞書六十六章為以賽亞書的最後一章,可以說是以賽亞書的總結,非常重要。在這裡神用很嚴肅的語氣告訴我們人生的結局是什麼?只有兩條路,不是得救,就是滅亡。神希望透過先知的預言能引導祂的百姓走上得救的道路,這是以賽亞書的中心信息。因此當以賽亞書要結束之前,神才再一次重申以賽亞書一開始的三道門:第一道門記載在第一章,以法庭作場景來宣告神的審判;第二道門記載在第二章,用聖山作場景來預言神的拯救;第三道門記載在第六章,以寶座作場景來說明神的差遣。審判代表神的公義,拯救說明神的慈愛,差遣則顯示了神的權能,這三樣都是神的神性,神用這三樣交織出神的整個救贖計畫,成為以賽亞書的主要內容。那麼神為了強調這一點,於是在結束以賽亞書之前再一次懇切的叮嚀:〈一〉〈賽六十六1516〉,提醒神最後的審判,在末日一定會來臨;〈二〉〈賽六十六7~9〉,預言神最大的拯救,在末世一定會實現;〈三〉〈賽六十六19〉,表明神末後的差遣,要傳揚神的救恩直到地極。我們相信神一定會速速的完成祂整個的救贖計畫。

今天很感謝神!這些預言事實上已經一個個應驗在我們當中。今天神的救恩已經藉著主耶穌的十字架完成了;屬靈新耶路撒冷就是末世的真教會也已經靠著聖靈建立起來了,今天主的平安真的好像江河一般源源不斷的臨到我們每個人身上,這些我們都親眼見到,而且親身體驗到。所以現在唯一要繼續努力的是我們要接受差遣,然後把福音傳到世界各地,一方面完成神的整個救贖計畫,一方面等候神的最後審判,也就是主耶穌末日的再臨。因此今天對我們來說在信仰上最重要的其實只有兩件事:第一、我們的靈性一定要追求完全,這樣才有可能從神的審判和刑罰當中逃脫出來。第二、我們一定要受差遣去傳福音,把福音傳遍天下,這樣才有可能完成神的整個救贖計畫,顯明神的榮耀。可見個人靈修是為了逃脫神的審判和刑罰,這是為了自己的得救;而接受差遣則是為了傳揚福音,目的是希望別人也能夠得救。這兩件事表面上看起來好像互不相關,但實際上它們彼此之間卻是密不可分,正如〈賽六十六1819〉所告訴我們的,今天只有能逃脫神的審判和刑罰的人,他才有可能受差去傳福音,這是永遠不會改變的真理。

沒有錯,今天如果我們從神的救贖經綸順序來看,福音是必須先傳遍天下,然後主耶穌才會再來。因為主耶穌曾經說過〈太二十四14〉:這天國的福音要傳遍天下,對萬民作見證,然後末期才來到。這是神的經綸順序,表示必須等到福音傳遍天下末期來到的時候才能夠完全實現神最後的審判,也就是說唯有等到那個時候才能決定到底誰才是真的能從神的審判當中逃脫出來的人,這是對的;但是如果我們單從傳福音的本質來看,到底要怎麼樣才能夠真的把福音傳遍天下呢?首先必須有人去傳,誰去傳呢?當然是受差遣的人,正如保羅所說的〈羅十1415〉,是的一個人要懂得求告主,他就必須先相信主;怎麼相信呢?當然要先從聽道開始,如何聽呢?當然一定得有人去傳,誰去傳呢?當然是那些奉差遣的人才行,這是一種程序問題,而這種程序也是一定的,永遠不會改變。因此今天我們才說要傳福音第一步就是必須先奉差遣,沒有奉差遣就無法出去傳福音,這一點也相當重要,是我們首先必須了解的。

那麼問題是怎麼樣才算是奉差遣呢?在聖經裡面受差的意義最主要有兩個:

〈一〉要有受差的資格,至少要受洗歸入主的名下,還要領受應許的聖靈為印記,這是最基本的條件。

〈二〉要有受差的權柄和能力,這樣才有辦法完成所託付的使命。

我們看看主耶穌〈太十1〉,當主耶穌在世上的時候,祂也曾經差遣門徒出去傳福音,我們看到主耶穌如何差遣門徒出去呢?不是只給他們使徒的職分,更重要的是給他們權柄和能力。因此當主耶穌要升天之前,主耶穌還是一樣再一次差遣門徒必須往普天下去傳福音給萬民聽,我們看到主耶穌還是一樣應許門徒〈可十六17~20〉,必定有神蹟隨著他們,結果真的是這樣,後來門徒出去到處傳揚福音,神蹟奇事真的隨著他們,證實所傳的道,同時也證明他們的確是奉主的名受差遣的人,因為有主的權柄和能力在他們身上。

今天很感謝主!我們都是主的門徒,我們也都受差遣要把福音傳遍天下,今天論資格我們都已經擁有受差的資格,因為我們都已經受洗歸入主的名下,尤其我們都已經領受應許的聖靈作印記;但問題是我們真的有受差遣的權柄和能力嗎?恐怕不見得,我們發現今天在我們中間神蹟奇事似乎慢慢的減少了,聖靈的能力也好像慢慢不明顯了,難怪我們沒有辦法把福音傳揚出去,因為沒有權柄和能力,沒能力就無法傳福音,沒能力就表示我們沒有真的受差遣,這是一個很嚴重的問題。那麼到底問題是出在哪裡呢?神永遠不會有問題的,問題永遠是出於我們自己,那到底我們有什麼問題呢?或許我們可以列出很多的問題來,然而其中有一個最主要的問題,就是以賽亞書六十六章所告訴我們的,因為我們沒有真的從世人當中逃脫出來,我們還把自己留在神的審判和刑罰底下,意思就是說我們的靈修還不夠完全,我們還有很多不聖潔的地方,所以雖然末日最後的審判還沒來到,但是在神的眼中我們很可能已經變成一個沒有真正逃脫的人,既然沒有逃脫,當然就不能受差,這是一定的道理。

我們再回頭看看以賽亞書的第三道門〈賽六5~ 8〉,當神要差遣以賽亞先知之前,神讓他看到寶座的異象,寶座代表神的審判,同時也是為了完成神的差遣,所以以賽亞先知才必須先得到潔淨,從滅亡當中逃脫出來,他才有資格受差遣。因此今天受差固然很重要,但請不要忘記逃脫其實更加重要,我們在受差之前必須先省察自己,我是不是真的已經從世人當中逃脫出來了呢?我的靈修完全嗎?今天如果我們站在神的寶座面前,請問我們是潔淨的人嗎?我們的嘴唇潔淨嗎?我們能免去神的審判嗎?以賽亞書最後就是在提醒我們這個問題,告訴我們如何作一個真正逃脫的人,然後才有資格接受神的差遣出去傳福音。

那麼到底我們要怎麼做呢?到底我們要怎麼樣才能夠成為一個真正逃脫的人呢?有關這個問題根據以賽亞書六十六章的提醒大概可以分成積極和消極兩方面來說,今天下午我們首先來談談積極方面,歸納起來最主要有兩個重點,是我們今天必須竭力去追求的靈修功課:

〈一〉要肯虛心痛悔〈賽六十六2上〉:以賽亞書六十六章一開始首先提到神所看顧的人是什麼樣的人呢?第一就是那些肯虛心痛悔的人。當一個人能蒙神看顧,他才有可能被神拯救,而一個被神拯救的人,他才有可能得到神的祝福,那麼這種人他才有可能逃脫神的忿怒。沒有錯,今天我們所敬拜的神是至高、至上、至聖的獨一真神〈賽五十七15〉,祂住在至高、至聖的所在,相當的偉大;可是這位偉大的真神卻一點也不自高自大,祂不僅相當慈愛,同時也相當謙和,所以祂喜歡與心靈痛悔謙卑的人住在一起。因此今天我們要得到神的喜悅,第一個要件就是要虛心,正如主耶穌在登山寶訓裡頭所說的〈太五1~3〉:虛心的人有福了,因為天國是他們的。主耶穌特別把虛心的人列在八種最有福氣的人的第一位,表示虛心真的很重要,更表示虛心所帶來的福氣真的很大,因為天國是他們的。可見虛心是我們信仰的基礎,虛心更是我們得救的保證。今天很感謝主!我們都曾經虛心過,所以我們才有福氣來相信主歸入主的名下,這是好的,是信仰的第一步;但問題是當我們信主以後呢?我們是不是還能夠一直的虛心下去呢?這就不一定了,怎麼說呢?如果回想當年我們初信主的時候,那個時候我們對神的道理真的很渴慕,因為覺得什麼都不懂,所以覺得我真的很需要,可是現在呢?我們還有這種感覺嗎?不一定,或許因為我們已經聽了不少的道理,也看了不少的聖經,以至於覺得我已經夠了,已經很不錯了,所以不用再聽了,反正聽來聽去都差不多,也沒有什麼新奇的;如果我們有這種感覺,那就證明我們已經開始不虛心了,就好像〈提後四34〉所說的,我們已經開始厭煩純正的道理,耳朵開始發癢,甚至掩耳不聽真道,反而偏向荒渺的言語,這在信仰上是一種危險的信號,如果這樣繼續下去,結局只有滅亡。

由此可見一個人要虛心信主很不簡單,而當他信主以後要虛心以至於得救更不簡單。有一次有一位年輕弟兄問教會的長老說:請問做聖工在什麼情況下最危險?長老笑笑的反問他:你認為做聖工在什麼時候會覺得自己滿不錯的呢?答案很簡單,就好像半桶水,在似懂非懂卻自以為很懂的時候,這個時候會覺得自己滿不錯的,這個時候最危險,因為已經開始驕傲起來了;而人一但驕傲,就不會接受別人的勸戒,也不肯順服聖靈的責備,更不會領受神道理的訓誨,這種人只會責怪別人,從不檢討自己,所以即使是自己犯錯也不會承認,更不肯痛悔,結果只有一錯再錯,最後走向滅亡,因為他不虛心。因此虛心和痛悔其實也是一體的兩面。記得小弟以前在台灣當老師的時候,曾經邀請過一位高階警官到學校來演講,這位警官在演講當中一直感嘆現代的社會真的越來越敗壞,他說:以前罪犯被抓,大部分都低頭懊悔,覺得好丟臉;可是現在剛好相反,幾乎都抬頭挺胸的,根本沒有一點羞恥感,真的好可怕。同樣的,在台灣有一次學生靈恩會,有一位長老在上課當中憂心忡忡教會的信仰正慢慢走下坡,他說:以前信徒聽道、禱告流淚的很多,現在已經越來越少,幾乎沒有了。這種現象很不好,證明我們已經不夠虛心,所以不會痛悔,如此下去真的很難從神的審判當中逃脫出來,更沒有辦法受差去傳福音。

〈二〉要因神的話戰兢〈賽六十六2下、5上〉:所謂因神的話戰兢意思就是聽到神的話會敬畏害怕,這樣的人才能蒙神看顧,他才有可能從神的審判當中逃脫出來。今天我們為什麼要讀聖經?因為我們相信這是神的話,裡面有永生,這是對的,這也是今天我們之所以要來聚會聽道的主要原因;但問題是我們到底是用什麼態度來讀經呢?我們到底又是用什麼態度在聽道呢?這一點也非常重要,除了必須虛心以外,就是要用戰戰兢兢的態度,不可以把聖經當小說看,更不可以把講道當笑話聽。記得有一次保羅到希臘的雅典去傳福音〈徒十七20213233〉,當時的雅典人就把神的道當作新聞說說聽聽,不把它當一回事,只為了滿足自己的好奇心,結果他們所聽的道理對他們一點幫助也沒有,相當可惜。沒有錯,今天我們說神是慈愛的,但請不要忘記神也是大而可畏的,我們相信神的話句句都帶著能力,我們更相信神的話句句都帶著審判,所以千萬不可以馬虎。因此當年摩西才很鄭重的告訴以色列百姓說〈申三十二4647〉:神的話絕非虛空,絕對不是與我無關,神的話乃關係著我們的生命,甚至就是我們的生命,很重要。所以絕對不可以馬馬虎虎,一定要用戰戰兢兢的態度來領受,用心的聽下去,虔誠的聽進去,不僅存記在心裡,而且很努力的去遵行,這樣神的話語才能發揮祂最大的功效,而我們也才有可能真的從神的審判當中逃脫出來,如此我們才有資格受差去為主傳福音。有一次小弟到巴西聖保羅工作,小弟應當地負責人的要求講了一個題目~「死罪與除名」,當時小弟引用許多聖經節來告訴他們,不是教會除名才算死罪,最重要的是天上是不是已經把我們除名了,那個結局才是真的可怕。我發現他們每個人眼睛都瞪得大大的,有一位弟兄還不斷的搖頭咋舌,表示很害怕的樣子,很感謝主!這就叫做因神的話而戰兢。

 

結論:〈士十六19~21最後我們以參孫為例作個小小的結論,是的參孫曾經是一個很有名的士師,他受差遣去拯救以色列百姓,神與他同在,賜給他能力,所以他每次都能戰勝敵人;只可惜他卻不明白逃脫與受差的道理,他只曉得要受差,卻不懂得要逃脫,他既不虛心受教,做錯了事也不虛心痛悔,甚至把神的命令當耳邊風,任意違背,結果最後真的成為一個無法逃脫的人,不僅沒有辦法從非利士人的手中逃脫出來,更沒有辦法逃離神的審判,所以最後他死得非常悽慘,他再也不能受差了。因此今天我們固然要甘心樂意的來接受差遣,我們固然要很努力的去傳揚福音,但是在我們受差的同時,我們必須先省察自己:我是一個真的能從神的審判當中逃脫出來的人嗎?