2022/01/05

38以賽亞書 禍哉!這悖逆的兒女Ay de los hijos que se apartan Pr Cheng Ming, Chu

 

Introducción: (Is 30:1-3; 31:1-3) ¡Ay de los hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y no de mí; para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, añadiendo pecado a pecado! Se apartan para descender a Egipto pero no me han consultado.

Quieren fortalecerse con la fuerza del faraón, y ponen su esperanza en el amparo de Egipto. Pero la fuerza del faraón se os cambiará en vergüenza y la protección a la sombra de Egipto, en confusión. ¡Ay de los que descienden a Egipto en busca de ayuda, confían en los caballos y ponen su esperanza en los carros, porque son muchos, y en los jinetes, porque son valientes; pero no miran al Santo de Israel ni buscan a Jehová! Pero él también es sabio, traerá el mal y no retirará sus palabras. Se levantará, pues, contra la casa de los malignos y contra el auxilio de los que hacen iniquidad. Los egipcios son hombres y no Dios; sus caballos, carne y no espíritu; de manera que al extender Jehová su mano, caerá el ayudador y caerá el ayudado. Todos ellos desfallecerán a una.

 

Estas fueron la cuarta y la quinta calamidad que anunció el profeta Isaías al reino Judá del Sur. Como ambas calamidades se relacionan, las estudiaremos conjuntamente, cuyo tema es: ¡Ay de los hijos que se apartan!

              A partir de Isaías capítulo 28 hasta 35, hay en total seis calamidades. La primera está registrada en el capítulo 28, cuyo tema es: ¡Ay de los ebrios de Efraín!; la segunda escrita en el capítulo 29:1-14, su tema es: ¡Ay de Ariel!, Ariel se refiere a Jerusalén; la tercera está en 29:15,16, se trata de ¡Ay de los que encubren sus planes! Gracias a Dios, con respecto a estas tres primeras calamidades ya las hemos estudiado en su momento. Todas ellas son problemas de la creencia, que traen desgracias. Por lo tanto, Dios quería que el profeta Isaías diera amonestaciones contra el pueblo de Israel, asimismo dejar estos mensajes en la Biblia como advertencia para los verdaderos creyentes del fin de los tiempos, para que lo tengamos en cuenta y no cometamos el mismo error, de lo contrario, recibiremos castigos muchos más severos que Israel. Este es el objetivo principal por el que estudiamos el libro de Isaías.

              Seguidamente vamos a hablar la cuarta y la quinta calamidad, basando en los capítulos 30 y 31 de Isaías. Cuyo tema es: ¡Ay de los hijos que se apartan!

              Los hijos que desobedecen a los padres cometen un pecado imperdonable; de la misma manera los hombres creados que desobedecen al Dios creador, cometen igualmente un pecado muy grave. Lástima que en la actualidad hay mucha gente que cae en este gran pecado y no se da cuenta. ¿Por qué? Porque el corazón del hombre es demasiado duro, tan duro como la piedra. A pesar de esto, Dios sigue amando a los hombres, y prepara para ellos la salvación. En el Antiguo Testamento, en un principio Dios escogió a los israelitas como pueblo único y separado de los demás pueblos. Dios quiso ser nuevamente su Dios, y los hizo nuevamente su pueblo, sus hijos. Entonces Dios los bendijo, y los cuidó especialmente, los guió en todo momento, conduciéndolos hasta salir de Egipto y entrar en la tierra de Canaán. Pero al final los israelitas no lo reconocieron, siguiendo a las costumbres cananeas en la adoración de ídolos. ¿Esta actitud de ingratitud no es acaso desobediencia?

              Por esta razón en el comienzo del libro Isaías, Dios utilizó la escena de tribunal para sentenciar a los israelitas (Is 1:2,3). A gran voz Dios los acusó, y quería que el cielo y la tierra fuesen sus testigos. Él dijo: Crié hijos y los engrandecí, pero ellos se rebelaron contra mí, y no me conocieron. El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento. Ni siquiera eran comprables con el buey y con el asno. ¿No es acaso lamentable? Realmente muy triste. Además, Dios es un Dios santo y celoso. El objetivo por el que había escogido a los israelitas era para que se santificara y glorificara el santo nombre de Dios; asimismo para que se apartara del pecado y heredar las bendiciones que Él les había preparado. Pero defraudaron grandemente a Dios (Is 1:21-23). Los israelitas no procuraron la santidad, sino que se apartaron de los mandamientos de Dios y pecaron, haciendo que la ciudad fiel se convirtiera en la morada de ramera, en habitación de los homicidas. Hasta los gobernantes eran corruptos, rebeldes y cómplices de los ladrones. Ellos amaban al soborno, iban tras las recompensas, no hacían justicia al huérfano, ni llegaba a ellos la causa de la viuda. No tenían justicia ni misericordia. Convirtieron a la ciudad fiel en una ciudad semejante a Sodoma y Gomorra, llena de perversidades. Aunque todos los años guardaban las fiestas, daban ofrendas, pero Dios no aceptaba con agrado sus actos (Is 1:13-15). Dios abominaba su vana ofrenda, no soportaba ninguna de las reuniones o asambleas que ellos convocaban, no toleraba ninguna de sus actividades de adoración, tampoco quería escuchar sus oraciones. ¿Por qué? Porque sus manos estaban manchadas de sangre, eran violentos y adúlteros. ¿Estas acciones pecaminosas no implicaban desobediencia a Dios?

              De modo que Dios habló seriamente con Israel (Is 1:19,20): Si queréis y escucháis mi palabra, tendréis bendiciones; si no queréis y sois rebeldes, seréis consumidos a espada. Estas fueron palabras de Dios. Creemos que todas las palabras de Dios se cumplen. La historia de Israel lo testifica. El pueblo de Israel estuvo atrapado en este ciclo vicioso de calamidades, hasta la época del reinado de Ezequías del reino del sur, Judá. En aquél entonces Israel del norte ya había sido destruido por Asiria; mientras que Judá del sur, el remanente, estaba aborde del peligro. En el momento de vida o muerte de este pueblo, los israelitas deberían abrir los ojos, estar conciente de la causa de su decaimiento, arrepentirse, dejar de lado a los ídolos y eliminar los pecados. Deberían procurar la santidad, aprender a obrar el bien, buscar la justicia, hacer misericordia, examinar su creencia y volver a Dios, confiar en Él, pedir su perdón, y confiar en su salvación. Sin embargo, a pesar de las circunstancias críticas, seguía habiendo personas que se oponían dentro del pueblo (Is 30:10,11). Ellos no querían arrepentirse, no preguntaban por la voluntad de Dios, no confiaban en Él, menospreciaban a los profetas y aborrecían sus enseñanzas. Además querían depender de Egipto, creían que al depender de los carros y caballos, y del ejército de los egipcios, iban a poder resolver los problemas, vencer las batallas, y a salvarse de la mano de Asiria. Quizás esta forma de proceder es común para los hombres del mundo, es un recurso diplomático, no hay nada malo. Pero para los hijos de Dios, es desobedecer a Dios, es cometer un grave error. Por lo tanto el profeta Isaías pronunció estas amonestaciones.

              El profeta Isaías advirtió a los israelitas (Is 30:12-14): no obraban con inteligencia, no hacían la voluntad de Dios. Al obrar de esta manera, no iban a poder recibir ayuda ni beneficios, sólo obtendrían su propia vergüenza, porque esta acción implicaba menospreciar a Dios. Volviendo al tema, los egipcios son seres humanos, no son Dios; sus caballos son de carne y hueso, no son espíritu. Los hombres no son confiables, las cosas materiales no son confiables. Únicamente el Dios todopoderoso es nuestra verdadera confianza. Porque Él es el Señor de todas las cosas del universo. La vida del hombre está en sus manos, la victoria y la derrota también están bajo su control.

              Si recordamos a David, ¿cómo él se enfrentó con el gigante Goliat? (1S 17:47). David no podía ser el rival de Goliat en cuanto a las condiciones físicas humanas. Goliat medía 3 metros de alto, sólo la coraza que tenía puesto ya pesaba 57 kg., la cabeza de la lanza que tenía en su mano pesaba 7 kg. ¿Cómo David iba a poder pelear contra Goliat? En los ojos de los hombres era imposible. Pero David dijo con plena fe: “Tú vienes  contra mí con espada, lanza y jabalina; pero yo voy contra ti en el nombre de Dios de los ejércitos.” Él sabía que Dios es quien concede la victoria, no la espada ni la lanza. Este es el conocimiento y la característica que deben tener los hijos de Dios. El resultado comprobó que David estaba en lo correcto. Con una piedra venció a Goliat, no era porque tenía un arte militar suprema, sino porque supo confiar en Dios y buscar su acompañamiento, entonces nada iba a ser problema para él. Por lo tanto si en el momento crucial los hijos de Dios no saben pedir consejo a Dios, no quieren confiar en Él, y sólo confían en los hombres, en Egipto pecaminoso, entonces están siendo desobedientes. Su consecuencia es añadir pecado sobre pecado, y generar más desgracias.

              El profeta Isaías tomaba conciencia de esta realidad, por lo que clamaba con sinceridad a los hijos de Dios, que no siguieran contumaz en el error, sino que aprovecharan estos dos principios para superar la hostilidad:

(I)             Darse cuenta lo antes posible (Is 30:20,21): las tribulaciones son dolorosas, pero beneficiosas para los hijos de Dios. Dios disciplina a sus hijos amados, con el objetivo de hacerlos volver al camino de la salvación. Por lo tanto, por amor, Dios da pan de congoja y agua de angustia a sus hijos, para que de esta manera ellos puedan ver a su maestro y escuchar las enseñanzas, y luego, comprender, rectificarse, y andar en el camino recto. Este es el gran consuelo que dan las tribulaciones.

(II)           Esperar silenciosamente en Dios (Is 30:15): para salvarse, los hijos de Dios no necesitan correr de un lado para el otro, para obtener fuerzas, no necesitan depender de las riquezas y bienes de los demás. Ninguna de estas cosas es confiable. Para poder salvarse, deben volver a la presencia de Dios, para obtener fuerzas, lo primero que deben aprender es a esperar silenciosamente delante de Dios. Si tenemos fe en Dios, y estamos dispuestos a confiar en Él de corazón, Dios no nos desfradará.

Gracias a Dios, el rey Ezequías escuchó con mucha atención estas palabras, él se deshizo de las imágenes y volvió a Dios. No sólo restauró el templo de Dios y guardó los mandamientos, además en el momento crítico, cuando el ejército asirio llegó a la ciudad con la intención de amenazarlo, él tranquilamente entró al templo, se arrodilló delante de Dios, abrió la carta del rey asirio, y rogó con fervor a Dios. Dios no le hizo avergonzar, en una noche, le hizo ganar la batalla, sin la ayuda de ningún soldado. Del ejército asirio murieron ciento ochenta y cinco mil hombres. Luego cuando estaba gravemente enfermo y en su agonía, de la misma manera se arrodilló delante de Dios, lloró amargamente con la cara hacia la pared, y Dios no le hizo decepcionar. Con un pan de higo, sin ayuda del médico, se curó de su enfermedad sin haber acudido a ningún médico, y vivió 15 años más. Realmente Dios es verdadero, y sus palabras son verdaderas. La clave está si creemos en Él o no.

Desde el punto de vista espiritual, nuestro mayor enemigo no es el hombre, sino el diablo. La batalla más grande no es la carnal, sino la espiritual. Como bien dijo Pablo: No tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes (Ef 6:12). Evidentemente no batallamos para ganar poderes y bienes, sino para la salvación de nuestras almas. Entonces, ¿cuál es la mayor tribulación para un cristiano? No es enfermedad, tampoco pobreza, porque son momentáneas, y a pesar de ser experiencias dolorosas, algún día pasarán. La mayor tribulación es caer en mano del maligno, es no poder liberarse del dominio del pecado. Ésta es la mayor desgracia de la creencia, porque destruye definitivamente nuestras almas. ¿Y por qué siendo creyente también podemos caer en esta tribulación? Porque muchas veces desobedecemos a Dios, adoramos a los ídolos invisibles más que a Dios, rendimos culto al puesto jerárquico, a los conocimientos, al dinero, al placer, tomamos estas cosas como prioridad, y a Dios lo ponemos en el último lugar. Por esta razón no tenemos tiempo para ir a la iglesia, cantar himnos, orar, estudiar la Biblia, hacer los trabajos sagrados. ¿Por qué? Porque haciendo estas cosas no ganamos dinero, y por lo tanto pensamos que adorar a Dios y hacer los trabajos sagrados implican sacrificarse. Tal concepto hace que nuestra creencia sea menos activa, y a la larga se transforme en formalidad. Hace imposible que sigamos al Señor cargando nuestra cruz. No podremos dar fruto del Espíritu Santo ni amar a Dios y a los hombres. Y por lo contrario, codiciamos el mundo, los placeres, la disolución y los deseos carnales. ¿Esto no es desobedecer a Dios?

Cuando Dios todavía nos quiere, y nos disciplina, muchas veces no sabemos examinarnos, echamos la culpa a las circunstancias, sólo queremos superar las dificultades a nuestra manera y resolver los problemas con la sabiduría terrenal. Sólo queremos estar en conflicto con los humanos, y no sabemos prevenir de los ataques del diablo. No cesamos de calcular minuciosamente las pérdidas materiales, pero nunca nos preocupamos por las faltas en la espiritualidad. ¿Esta actitud no es depender de Egipto? Con razón nuestra iglesia no puede prosperar, y nuestra espiritualidad no puede crecer. Este es el problema crucial de nuestra creencia. Si no resolvemos primero este problema, no habrá sentido hablar de las demás cosas. Por lo tanto, si hoy queremos superar esta dificultad, sólo hay una forma que es aprender del rey Ezequías, cambiar completamente en la creencia, de ser hijos desobedientes a hijos obedientes, para tener la esperanza de volver a la vida de la muerte.

 

Conclusión: (Is 30:18) Dios realmente nos ama mucho, a pesar de que muchas veces lo decepcionemos y le desobedecemos, pero Dios no nos paga inmediatamente según nuestros pecados. Hoy Dios nos deja vivir bien y en paz, y como de costumbre nos da su gracia. A lo sumo en los momentos cuando Dios no soporta vernos pecar, y en contra de su voluntad, nos disciplina evitando lo dificultoso y eligiendo lo fácil. Por esta razón, el profeta Isaías nos dijo con certeza: “Jehová esperará”. Ciertamente, este gran amor de Dios se nos manifiesta completamente a través de su acción concreta de esperar pacientemente, incluso ahora, en este preciso momento, Dios aún nos espera con paciencia, esperando que podamos arrepentirnos prontamente, para darnos su gracia y misericordia. ¿Pero nosotros? Dios nos espera con paciencia, ¿pero tenemos un corazón dispuesto a volver a Dios y esperar en Dios? ¿Nos hemos arrepentido? ¿Queremos volver a la presencia de Dios y confiar en Él nuevamente? No nos olvidemos, Dios dijo: quien quiera volver a mí y esperar en mí, será bienaventurado. ¿Por qué? Porque gozosamente se salvará.


引言:〈賽三十1~3,三十一1~3〉耶和華說:禍哉!這悖逆的兒女。他們同謀,卻不由於我,結盟,卻不由於我的靈,以至罪上加罪;起身下埃及去,並沒有求問我;要靠法老的力量,加添自己的力量,並投在埃及的蔭下。所以,法老的力量必作你們的羞辱;投在埃及的蔭下,要為你們的慚愧。禍災!那些下埃及求幫助的,是因仗賴馬匹,倚靠甚多的車輛,並倚靠強壯的馬兵,卻不仰望以色列的聖者,也不求問耶和華。其實,耶和華有智慧;他必降災禍,並不反悔自己的話,卻要興起攻擊那作惡之家,又攻擊那作孽幫助人的。埃及人不過是人,並不是神;他們的馬不過是血肉,並不是靈。耶和華一伸手,那幫助人的必絆跌,那受幫助的也必跌倒,都一同滅亡。

這是當年以賽亞先知對南邊猶大國所宣告的第四個災禍和第五個災禍,因為這兩個災禍彼此有連帶關係,所以我們把它合併在一起查考,主題是「禍哉!這悖逆的兒女」。

從以賽亞書二十八章開始一直到三十五章為止,總共記有六個災禍。第一個災禍記載在二十八章,主題是禍哉!以法蓮的酒徒;第二個災禍記載在二十九章1~14節,主題是禍哉!亞利伊勒,亞利伊勒就是指耶路撒冷;第三個災禍記載在二十九章1516節,主題是禍哉!自作聰明的人。感謝主!有關前面這三個災禍,我們都已經分別查考過了,這些問題在信仰上都是不好的,會給自己惹來很多禍患,所以神才藉著以賽亞先知向當時的以色列百姓發出警告,同時更將這些信息留在聖經裡,為了提醒我們這些末世的真信徒,希望我們也能夠引以為戒,千萬不可重蹈覆轍,否則我們所要受的刑罰將會比當年的以色列民更重,這是我們學習以賽亞書的一大目的。

緊接著,我們就根據以賽亞書第三十章和三十一章,繼續來談談第四和第五個災禍,主題是禍哉!這悖逆的兒女。

兒女悖逆父母,這是天大的罪過,古今皆然;同理,被造之人悖逆創造他的神,這也是天大的罪過,簡直是罪惡滔天。只可惜今天有很多人都陷在這種大罪裡,卻一點感覺也沒有,為什麼?因為人的心實在太剛硬了,硬得像石頭一般。不過,雖然如此,神還是愛人,尤其為人類預備救恩。在舊約時代,神首先揀選以色列百姓成為獨居的民,神願意再一次作他們的神,讓他們再一次成為神的子民,作神的兒女;於是神賜福給他們,特別眷顧他們,時時帶領他們,把他們帶出埃及,帶進迦南地定居;沒想到以色列民後來竟然不認識神,反而隨從迦南人的風俗去拜偶像,這種忘恩負義的作法,您說不是悖逆又是什麼呢?

難怪以賽亞書一開始,神就用法庭的場景來審判當時的以色列百姓〈賽一23〉,神大聲控告當時以色列民的罪狀,而且要天、地作見證,祂說:我養育兒女,將他們養大,他們竟悖逆我,不認識我。牲畜雖然沒有靈性,但牛尚且懂得認識主人,驢至少也曉得主人的槽,可是我的兒女卻不認識我,他們竟然比牛、驢都不如。你說悲哀不悲哀?真的很悲哀!不但如此,神是聖潔的神,神更是忌邪的神,神揀選以色列民的目的,一方面希望他們能分別為聖,來榮耀祂的聖名;另方面更希望他們能脫離罪惡,來承受神為他們所預備的福氣。沒想到以色列民竟然讓神大失所望〈賽一21~23〉,以色列民不但不能追求聖潔,反而離棄神的吩咐去犯罪,使忠信的城變成妓女的住處,成為兇手的居所,甚至連帶領百姓的官長也一樣敗壞,居心悖逆,與盜賊為友,喜愛賄賂,貪求不義之財,欺壓孤兒寡婦,既沒有公義,也沒有憐憫,使原本忠信的地方最後竟然如同所多瑪和蛾摩拉那樣,到處遍滿罪惡。因此雖然他們每年照常守節,照樣獻祭,但是神卻一點也不悅納〈賽一13~15〉,所有的祭物神都憎惡,不管舉行什麼聚會神都討厭,任何拜神的活動神都覺得很煩,甚至連舉手禱告神也不想垂聽,為什麼?因為他們的手沾滿了殺人的血,既強暴又淫亂,這種犯罪的行為,請問不是悖逆又是什麼呢?

於是神很嚴肅的告訴當時的以色列百姓〈賽一1920〉:你們若聽從我的話,就必蒙福;如果不肯聽從,反倒悖逆行惡,那就一定會被刀劍吞滅,這是神親口說的。我們相信神的話句句都必應驗,以色列民的歷史正說明這絕對是真的,當時的以色列民就是在這種禍患當中惡性循環,一直到南朝猶大國希西家作王的時代,那時北邊的以色列國已經被亞述吞滅,剩下南邊的猶大國也已岌岌可危,就在這個民族生死存亡的緊要關頭,照理說,以色列民應該有所覺醒,了解今天為何會落到這種地步的原因,然後趕快悔改,丟棄偶像,除掉罪惡;努力追求聖潔,學習行善;立志尋求公義,廣施憐憫;好好的在信仰上檢討自己,大大的回轉歸向神,專心的倚靠神,祈求神的赦免,仰賴神的拯救才對;然而很可惜的是雖然情況這麼危急,我們卻發現在當時的以色列民當中還是有人唱反調〈賽三十1011〉,他們不但不知悔改,不想求問神、倚靠神,反而藐視先知,厭棄先知的訓誨,進一步想去投靠埃及;他們以為只要倚靠埃及的馬兵戰車就可以解決問題,反敗為勝,拯救自己脫離亞述的手。這種作法對一般世人來說或許是很正常的,只是一種外交手腕而已,沒什麼不對;但是對神的兒女來說,這種做法很顯然再一次悖逆神,犯下嚴重的錯誤,難怪以賽亞先知要再一次發出嚴厲的警告。

以賽亞先知警告當時的以色列民〈賽三十1214〉:這樣做絕對是不聰明的,這絕對不是神的旨意;這樣做的結果不但得不到幫助,得不到益處,到最後只有自取羞辱而已,因為這種做法事實上就是一種藐視神的行為。其實話說回來,埃及人只不過是人,並不是神,他們的馬只不過是血肉,並不是靈;人靠人是靠不住的,人靠物質更靠不住,惟有全能的神才是我們真正的倚靠,因為祂才是宇宙萬物的主宰,人的生命掌握在祂手中,爭戰的勝敗更操控在祂手中。

如果我們回想當年的大衛,大衛當時是如何面對巨人歌利亞的呢〈撒上十七47〉?老實說,用人的方法大衛絕不是歌利亞的對手,歌利亞身高3公尺,僅身上穿的鎧甲就有57公斤重,他手上拿的槍,光槍頭就重7公斤,請問大衛憑什麼去與他爭戰,以人的眼光來看,這根本是不可能的;但是大衛卻信心十足的迎戰歌利亞說:你來攻擊我是靠刀槍,我來攻擊你是靠萬軍之神的名。大衛相信真正使人得勝的是神,不是刀槍,這就是神的兒女應該要有的認識,更是神的兒女必須具備的特質。結果證明大衛是對的,他只用一塊小石子就把巨人歌利亞打倒了,不是大衛武藝高超,而是大衛懂得靠神,尋求神的同在,所以再大的問題都不成問題。因此神的兒女如果在最緊要的關頭不想求問神,不願倚靠神,反而只想投靠人,投靠那罪惡貫滿的埃及,這就是再一次的悖逆神,這樣的結局只有罪上加罪,給自己帶來更大的災禍。

以賽亞先知有鑑於此,於是他很懇切的呼籲神的兒女,不要再執迷不悟了,應該趕快把握住兩個原則,以突破所有的困境:

〈一〉應趁早醒悟〈賽三十2021〉:沒有錯,患難固然痛苦,但對神的兒女來說,卻是有益的,因為神所愛的兒女神必管教,目的就是希望兒女能夠回轉得救;所以雖然神有時候會用艱難當餅給兒女吃,用困苦當水給兒女喝,但是這一切還是為了「愛」,總希望兒女能因為這樣而看見教師,能因為這樣而聽見訓誨,然後明白過來,找著正路,且行在其間,如此才是不幸當中的大幸。

〈二〉應安靜等候神〈賽三十15〉:神的兒女真正要得救絕不是單靠自己東奔西跑,神的兒女真正要得力也絕不是單仰賴別人的財大氣粗,這些都是靠不住的;神的兒女真正要得救必須懂得先回到神的面前,神的兒女真正要得力必須先學會在神的面前安靜等候。只要我們對神有信心,肯專心倚靠神,我們相信神是絕對不會讓人失望的。

很感謝神!這些話後來希西家王全聽進去了,希西家王不但廢除偶像,歸向真神;不但重修神的聖殿,遵守神的律法;就在最緊要的關頭,當亞述大軍兵臨城下恐嚇他的時候,他安靜的走進神的殿,跪在神的面前,將亞述王的書信展開,向神迫切的祈求;結果神真的沒有讓他羞愧,只在一個晚上,就讓他大獲全勝,他沒有費一兵一卒,亞述軍就死了十八萬五千人;尤其後來當他身患重病快要死的時候,他一樣跪在神的面前,臉朝牆壁向神痛哭,結果神還是沒有讓他失望,只用一塊無花果餅,不用去找名醫,他的病就得到痊癒,而且還多活十五年。可見神是真的,神的話也絕對是真的,問題是我們相信嗎?

今天從屬靈的角度來看,我們最大的仇敵不是人,而是魔鬼;今天最大的戰爭也不是肉體的戰爭,而是屬靈的戰爭。正如保羅所說:我們不是與屬血氣的爭戰,乃是與天空屬靈氣的惡魔爭戰〈弗六12〉。可見這一場爭戰絕不是為了爭權奪利,而是為了自己靈魂的得救。因此今天信徒最大的患難是什麼?不是生病,也不是貧窮,因為這些都是暫時的,再苦也會過去;今天信徒最大的患難乃是敗在魔鬼的手下,脫離不了罪惡的轄制,這才是信仰上最大的悲哀,它的結局就是靈魂永遠的滅亡。那麼問題是為什麼信主的人也會這樣呢?因為我們也常常悖逆神。我們常常崇拜那看不見的偶像超過於敬拜神,我們常常崇拜地位、學問、金錢、享受等等,以這一些為第一,而把神永遠排在最後;所以我們沒有時間聚會、唱詩、禱告、查經、做聖工,不是嗎?為什麼?只因為做這一些根本賺不到錢,所以我們覺得敬拜神、做聖工是一種犧牲,這種觀念使我們的信仰不積極,而且慢慢變成形式化,讓我們無法背著自己的十字架跟從主,也無法結出聖靈的果子,更無法去愛神愛人,反而去貪愛世界、貪圖享受、放縱情慾,你說這不是悖逆神又是什麼呢?

不但如此,當神還愛我們、管教我們的時候,我們又常常不願意檢討自己,反而怪這個、怪那個的,只想用自己的方法來突破困境,用地上的智慧來解決問題;只懂得竭盡所能的去對付那看得見的人,卻不知道要百般謹慎的來防備那看不見的魔鬼;甚至只一味的斤斤計較物質上的得失,而從不考慮自己靈性上的虧損,您說這不是投靠埃及又是什麼呢?難怪我們的教會一直沒有辦法復興起來,我們的靈性更一直無法長大成人,這才是今天我們在信仰上最根本的問題,此根本問題若不率先解決,其他一切都將流於空談,根本起不了作用。因此,今天如果我們真的想突破這種信仰瓶頸的困境,只有一個方法,就是學習希西家王,在信仰上徹底的革新,從悖逆的兒女趕快回轉成為順命的兒女,這樣才有起死回生的希望。

 

結論:〈賽三十18真的,神真的很愛我們,雖然我們常常讓神失望,甚至常常悖逆神,但是神並沒有按照我們的罪過馬上報應我們;今天神還讓我們好好的活著,神還是讓我們得享平安,甚至還照常施恩給我們,頂多只是有時候神實在看不過去了,在不得已的情況下,才避重就輕的管教我們一下,難怪以賽亞先知才會那麼肯定的告訴我們「耶和華必然等候」。是的,今天神的這種大愛正在祂耐心等候的具體行動當中完全的向我們表明,就在現在,現在神仍然耐心的等候著我們,總希望我們能趕快回轉,好施恩給我們,憐憫我們;然而問題是我們自己呢?今天神正耐心的等候著我們,可是我們有一顆願意歸向神、等候神的心嗎?我們真的回轉了嗎?我們願意回到神的面前再一次專心的倚靠祂嗎?請不要忘記,神說:凡願意歸回等候我的人都是有福的。為什麼?因為他必歡然得救。