Introducción: (Is 29:1-4) ¡Ay de Ariel, de Ariel, la ciudad donde acampó David! Añadid un año a otro, y que las fiestas sigan su curso. Mas yo pondré a Ariel en aprietos, y habrá desconsuelo y tristeza.
Será para mí un “ariel”. Porque acamparé contra ti, a tu alrededor; te sitiaré con máquinas de asedio y levantaré contra ti baluartes. Entonces serás derribada y hablarás desde la tierra. Tu habla saldrá del polvo; tu voz, desde la tierra, será como la de un fantasma, y tu habla susurrará desde el polvo. Desde
el capítulo 28 de Isaías hasta el capítulo 35, se registran 6 calamidades. Cada
una de ellas tiene como encabezamiento la palabra: Ay, queriendo decir que
tales conductas eran absolutamente malas; debemos tenerlas como amonestación.
En
una primera instancia el capítulo 28 mencionó la primera calamidad; el profeta
Isaías explicó especialmente con el ejemplo de los ebrios de Efraín. Generalmente se considera que el profeta
Isaías pronunció esta profecía en la época del reinado de Ezequías del reino de
Judá del sur. En ese entonces probablemente el reino de Israel del norte
hubiera sido destruido por los asirios. Fue una enseñanza vívida. Y
precisamente Isaías citó esta enseñanza para amonestar a Judá del sur, no
quería que siguiera también por el mal camino:
(I) No ser orgullosos, ni tomar a la soberbia
como corona, sino admitir que Dios es nuestra verdadera corona.
(II) No vivir en la lujuria y en la
disolución, sino tomar a Dios como nuestra confianza eterna.
(III) No burlarse de los profetas de Dios ni
blasfemar a Dios, sino escudriñar la disciplina de Dios.
Lástima
que a pesar de que el profeta de Dios estaba desesperado con el corazón
ardiente, el pueblo actuaba como si no hubiese pasado nada, lo cual demuestra
lo difícil que es para un ebrio despertarse de la embriaguez.
El
profeta Isaías al considerar esta situación, por medio de una fe y un amor
firme e inconmovible, siguió desarrollando su verdadero aspecto como profeta,
desempeñando el deber de atalaya, como un león rugiente, y dirigiendo hacia
Judá del sur, sin encubrir nada, reveló una por una las problemáticas del
reino.
Isaías
capítulo 29 versículo
Después
de hablar sobre los ebrios de Efraín, Isaías cambió de tema, y apuntó
directamente al reino del sur de Judá. Ariel se refería a Jerusalén, porque en
aquél entonces Jerusalén era la capital de Judá, y Ariel era la otra
denominación de Jerusalén. Por esta razón, el profeta Isaías utilizó el nombre
Ariel para referirse al reino de Judá.
Se
puede decir que Jerusalén era el centro de creencia de los israelitas, la sede
del templo. Según lo que establecía la ley de Moisés, todo varón de Israel
debía ir de peregrinaje tres veces por año a Jerusalén, y no podía ir con las
manos vacías, sino que debía llevar ofrenda según su capacidad (Dt 16:16,17).
De esta manera, sobre el altar del templo de Jerusalén, el fuego ardía sin
cesar debido a que día y noche quemaba los animales de sacrificio, como ofrenda
a Dios. El altar de ofrendas del templo de Jerusalén era una característica
peculiar, por lo tanto la otra denominación de Jerusalén era Ariel, y Ariel
significa el horno del altar.
Además,
Jerusalén también se llamaba la ciudad de David. Porque originariamente esta ciudad
era de los jebuseos, muy fuerte y fácil de resguardar difícil de atacar, de
modo que cuando Josué entró a Canaán sólo pudo tomar la ciudad baja, mientras
que la alta estaba bajo el poder de los jebuseos (Jos 15:63). Hasta los años
del reinado de David, él tomó la ciudad (2S 5:6,7,9). Por esta razón, el
profeta Isaías añadió diciendo que era la ciudad donde acampó David.
Entonces
la ciudad de Jerusalén era el centro político y religioso de Judá. Durante el
reinado de Israel, era realmente el lugar donde eligió Dios para poner su
nombre, la ciudad del gran Rey (Mt 5:35).
Por
lo tanto esta ciudad debía ser muy fuerte. En las escrituras le dieron el
nombre de fortaleza de Sión, que aludía a su firmeza y solidez, y su absoluta
confiabilidad. No sólo por su ubicación estratégica, sino por la protección del
Dios todopoderoso, tal como describe el cántico de Sión de Salmos (Sal 46:2-7):
aunque se conmueva el cielo y la tierra, esta ciudad no será conmovida, porque
Dios está en medio de ella, es el santuario de las moradas del Altísimo. Dios
se convierte en el refugio de esta ciudad, en su fuerza, en su pronto auxilio
en las tribulaciones.
Sin
embargo, la situación de ese entonces cambió. Dios dijo: esta ciudad será
atacada por los enemigos, será sitiada; todo el reino de Judá decaerá, como un
hombre débil sin fuerza alguna, hablará con voz fina susurrando desde el polvo;
la voz parecerá a la de un hombre moribundo, sin fuerzas para lamentar; como un
fantasma hablará desde la tierra (Is 8:19). Voz susurrante, no se percibe bien
lo que dice. Esto profetiza que el reino de Judá decaería hasta un estado
moribundo. No sólo Jerusalén estaba en peligros, sino que todo el país estaba
en derrota definitiva.
¿Por
qué una ciudad fuerte y gloriosa se convirtió así? ¿El problema era de Dios?
No. El problema era de los israelitas. ¿Qué problemas? Isaías señaló una causa
principal: su fe se convirtió en una mera formalidad. Esta es la principal
causa de la calamidad. ¿Por qué decimos que la creencia de los israelitas se convirtió
en una mera formalidad? (Is 29:13) nos habla de dos motivos:
(I)
Con sus labios me honran pero su corazón está lejos de mí (Is 29:13):
Dijo Dios: porque este pueblo se acerca a mí con su boca y con sus labios me
honra, pero su corazón está lejos de mí. El pueblo de
Dios debe acercarse a Dios, y honrarlo siempre, sobre todo debe darle ofrendas
y guardar las fiestas. Como dice en el comienzo del versículo 1: Añadid un año a otro, y que las fiestas
sigan su curso. La edificación de la creencia se necesita el acompañamiento
de ritos y ceremonias, como las ofrendas y las fiestas de aquél entonces, y
también como el culto, el canto y la oración de ahora. Pero no podemos olvidar
de que a fin de cuentas, la liturgia es solamente una herramienta, no es el
objetivo de la creencia. Una vez que el rito pierde su esencia, se convierte en
un caparazón vacío, carece de valor alguno. Entonces, este tipo de creencia
para Dios es como si no existiera, equivale a la incredulidad, sin ningún
sentido. Esta verdad todos lo entendemos, el problema es que el hombre lleva el
cuerpo carnal, es débil y superficial, mira la apariencia y no estima lo
interior. Así que al hacer por mucho tiempo un mismo hecho, éste se convierte
en costumbre, y luego de a poco se vuelve rígido, haciendo que la creencia se
convierta inconscientemente en formalidad, descuidando de las exigencias de
Dios, olvidándose de que Dios es espíritu y Él mira el corazón del hombre (1S
16:7), de que hay que adorar a Dios con espíritu y en verdad (Jn 4:23,24).
Resulta que después la adoración es sólo de boca, honrando a Dios con los
labios, pero el corazón se aleja, y también la conducta y la vida. A esto
llamamos desacuerdo entre corazón y boca, también se puede decir hipocresía, la
boca dice una cosa, pero el corazón piensa de otra manera. Aparentemente uno es
muy piadoso, pero la realidad es que traiciona el verdadero significado de la
piedad (2Ti 3:5). Este tipo de creencia se desvincula completamente de la vida
real, no hay forma que se correspondan. Entonces me pregunto si esta creencia
superficial que sólo tiene culto de liturgia simbólica, a Dios le gustaría.
Claro que no. Con razón esta forma de proceder no puede obtener el agrado de
Dios, sino que destruye la esencia de la creencia, interrumpe la relación entre
Dios y los hombres, incluso provoca la ira de Dios, y trae para sí calamidades
innecesarias. Este es el primer motivo por el que decimos que la fe de los
israelitas se había convertido en mera formalidad, el cual también puede
convertirse en el punto ciego de nuestra creencia, ¿cómo podemos no tenerlo en
cuenta?
(II)
Temen a Dios pero reciben el mandamiento de los hombres (Is 29:13):
Dios dijo: Su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha
sido enseñado. Este es el segundo motivo por el que el
profeta Isaías decía que la fe de los israelitas había convertido en mera
formalidad. Por supuesto que el pueblo de Dios debe creer en Él, sobre todo
debe temerle. Pero, ¿a qué llamamos el temor a Dios? El temor a Dios no sólo es
tenerle miedo, sino tenerle respeto. Tampoco es sólo adularlo con los labios,
sino es obedecerle en la práctica. De lo contrario se convierte en un hombre
despreciable, exteriormente sumiso pero interiormente refractario. Por lo
tanto, temer a Dios significa recibir completamente los mandamientos de Dios,
porque su mandato es verdad, es vida, y es absolutamente correcto. Sólo
aceptando el mandato de Dios, y guardando sus mandamientos, el hombre recibe
las bendiciones. Sin embargo, el punto clave está en que Dios es espíritu, muchas
veces sus mandamientos son transmitidos por el hombre, ya sea directo o
indirectamente, el hombre pronuncia palabra de Dios por la conmoción del
espíritu de Dios. Por lo tanto, aunque aparentemente es el hombre quien habla,
pero en realidad es Dios; aunque aparentemente es palabra del hombre, pero es
palabra de Dios. Y como es palabra de Dios, todos deben respetarla, no se le
añade ni se le quita, menos aún modificarla (Dt 4:2, 12:32), porque es
mandamiento de Dios. Así que por más que la palabra de Dios es transmitida por
el hombre, como Dios mediante Moisés pronunció su Ley, ya que creemos que es
palabra de Dios, y ciertamente así fue comprobada, quien sea nadie puede añadir
o quitar según su voluntad, incluyendo a Moisés. Esto es temer a Dios. De lo contrario
sería menospreciarlo. Y éste pecado es muy grave como dice en Ap 22:18,19: Si
alguno añade a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas
en este libro. Y si alguno quita de las palabras del libro de esta profecía,
Dios quitará su parte del libro de la vida. Esto es absolutamente cierto.
Además, la palabra
de Dios no puede ser interpretada según la voluntad propia. Si alguno tuerce
Ambos
puntos ciegos son temibles (Is 29:9-12), son como vino generoso que embriaga al
hombre, como espíritu somnífero que hace que el hombre no se despierte del
sueño, sellan los ojos, cubren la cabeza, sobre todo ponen un velo a los
dirigentes de la creencia, los profetas y los videntes, como ciegos que guían a
los ciegos, no podrán ver claramente la voluntad de Dios, ni sus propias
debilidades, tampoco podrán percatarse de que pronto llegarían el peligro y la
calamidad. Porque su espiritualidad se han entumecida, se ha vuelto insensible,
y ellos no se dan cuenta. Con razón el profeta Isaías clamó a gran voz: ¡Ay de
Ariel! No crean que como es lugar donde Dios puso su nombre, todo estará bien,
no crean que como está el templo de Dios, estarán a salvos, no piensan que con
las ofrendas que hacen todos los años y con las fiestas que guardan podrán
escaparse de la calamidad. Si no se arrepientan con corazón sincero y vuelvan
al buen camino para procurar una fe verdadera, probablemente el fuego que está
sobre el altar se convertirá en el fuego justiciero, y el final será tremendo.
Hoy
este mensaje está registrado en
Conclusión:
(Mt 15:7-9) Cuando Jesús predicaba en el mundo, los
fariseos cometían este mismo error, su creencia se había vuelto una formalidad.
Sólo les importaban la apariencia piadosa, y menospreciaban el cultivo
espiritual del corazón. Sólo guardaban las tradiciones de los hombres, y no
cumplían los mandamientos de Dios. Por lo tanto, en una ocasión Jesús citó (Is 29:13) para
reprenderlos de su conducta, diciéndoles que lo que hacían era poco
inteligente, como ciego guiando al ciego, ambos caerían en el hoyo. Aunque el
amor del Señor Jesús es insondable, y su reprensión es sincera, los fariseos no
quisieron aceptar la corrección, porque su fe ya se había entumecido. Al final
la historia volvió a repetirse, el país fue destruido y el templo quedó
desolado. La consecuencia de ellos volvió a ser una vez más la amonestación
para la historia de la humanidad. Por eso nosotros que somos los verdaderos
israelitas, debemos ser cuidadosos en este aspecto. En el momento cuando
proclamamos al mundo que ésta es la iglesia verdadera, debemos preguntarnos
sinceramente si tenemos realmente una fe verdadera. Que Dios nos ayude a tener
una identidad auténtica y una creencia verdadera, para que no nos digan: ¡Ay de
Ariel! Sino ¡Bienaventurado Ariel!
引言:〈賽二十九1~4〉唉!亞利伊勒,亞利伊勒,大衛安營的城,任憑你年上加年,節期照常周流。我終必使亞利伊勒困難;他必悲傷哀號,我卻仍以他為亞利伊勒。我必四圍安營攻擊你,屯兵圍困你,築壘攻擊你。你必敗落,從地中說話;你的言語必微細出於塵埃。你的聲音必像那交鬼者的聲音出於地;你的言語低低微微出於塵埃。
從以賽亞書第二十八章開始,一直到三十五章為止,一共記有六個災禍,而每個災禍的最前面都以「禍哉!」作起頭,表示這些行為絕對是不好的,我們應當引以為戒。
二十八章首先提到第一個災禍,以賽亞先知特別用「以法蓮的酒徒」作例子來說明。一般認為以賽亞先知說這段預言應該是在南朝猶大國希西家為王的時代,當時北朝以色列國可能已經被亞述所滅,這是一件活生生的教訓,所以以賽亞先知才特別引用這個教訓來警告南邊的猶大國,希望他們不要重蹈覆轍:
〈一〉不可心高氣傲,常常以現實的成就為誇口,應該認定神才是真正的冠冕。
〈二〉不要生活奢華放縱,只一味的投向世界,應該相信神才是永遠的倚靠。
〈三〉不可硬心譏誚神的先知而褻慢神,應該留心察驗並思想神的管教。
只可惜,說歸說,聽歸聽,雖然神的先知心急如火燒的大聲疾呼,但是神的百姓卻仍然若無其事的我行我素,甚至根本就無動於衷,顯示出一個在靈性上醉倒的酒徒要從醉意當中覺醒過來著實不易!
以賽亞先知有鑑於此,於是他憑著堅定不移的信心和愛心,繼續發揮真先知的本色,善盡守望者的職責,就如同獅子吼叫一般,目標直指南邊的猶大國,毫不隱瞞的把當時南朝猶大國的問題一一揭發出來。
以賽亞書二十九章第一節到十四節,就是當時以賽亞先知緊接著揭發出來的第二個災禍,主題是「禍哉!亞利伊勒」。
當以賽亞先知講完「禍哉!以法蓮的酒徒」之後,他把話題一轉,直接指向南邊的猶大國。所謂「亞利伊勒」,其實就是指耶路撒冷,因為耶路撒冷是當時南朝猶大國的首都,而「亞利伊勒」又是耶路撒冷的別名,所以以賽亞先知才特別用「亞利伊勒」來代表當時南邊的猶大國。
說起來,耶路撒冷本是以色列民信仰的中心,更是聖殿的所在地。按照摩西律法的規定,凡是以色列的男丁一年三次必須到耶路撒冷朝見神,而且不可空手朝見,必須按自己的力量奉獻禮物〈申十六16、17〉。因此,在耶路撒冷聖殿裡的祭壇上,每天熊熊烈火從不間斷,日以繼夜的焚燒著祭牲,將百姓所帶來的祭物獻給神。聖殿裡祭壇上的火爐的確可以說是耶路撒冷的一大特色,難怪耶路撒冷的別名就叫做「亞利伊勒」,意思就是「祭壇的火爐」。
此外,耶路撒冷又稱為「大衛的城」。因為這個城原是耶布斯人佔領之地,相當堅固,易守難攻,以致當年約書亞進迦南時,只取得下城,上城仍然被耶布斯人控制著〈書十五63〉,直到大衛作王年間,才被大衛制服〈撒下五6、7、9〉,所以以賽亞先知在這裡才又特別的補述說:這是大衛安營的城。
可見,耶路撒冷確是當時南邊猶大國的政治和信仰中心,在以色列王國時期,它真的是神所選擇、立名的地方,是一個名副其實的「大君京城」〈太五35〉。
因此,這個城照理說應該相當堅固才對,在舊約聖經裡,還特別將它冠上「錫安保障」的美名,表示這個城應該是固若金湯,毫無問題,絕對安全可靠。為什麼?因為它不僅是地勢險要,更重要的是有全能的神保護著,正如詩篇中錫安頌歌所描述的〈詩四十六2~7〉:雖然天地大大改變,但這個城卻絕不動搖,因為這是神的城,是至高者居住的聖所,有神在其中,神要成為這個城的避難所,成為這個城的力量,更成為這個城隨時的幫助。
可是,萬萬沒想到現在的局面卻完全改觀、截然不同了。神說:這個城將要受敵人攻擊,被圍困起來;整個猶大國將急速的敗落,猶如一個已經虛弱到極點的病人,使不出絲毫的力氣,連說話的聲音都非常細微;就好像人倒在塵埃之中,在半生半死的昏迷狀態下說話一般,甚至連嘆息的聲音都發不出來;又好似那交鬼之人在地的深處講話一樣〈賽八19〉,聲音緜蠻,語意模糊,根本不知道他在說些什麼。意思就是預言猶大國將要敗落到這種要死不活的地步,不僅耶路撒冷岌岌可危,整個國家將一蹶不振。
那麼,為何本來如此榮耀、堅固的城,一下子變成這般模樣呢?難道神出了問題嗎?不是的,問題乃出於以色列百姓本身,什麼問題呢?在這裡以賽亞先知很不客氣的指出其中一項非常重要的原因,就是因為他們的信仰流於形式化,這是這個災禍最主要的起源。那麼接下來的問題是,為什麼說以色列民的信仰已經變成形式化了呢?〈賽二十九13〉告訴我們兩個很具體的理由:
〈一〉嘴唇敬拜但心卻遠離〈賽二十九13上〉:神說:因為這百姓親近我,用嘴唇尊敬我,心卻遠離我。是的,神的百姓本來就應該常常親近神,神的百姓更應該常常敬拜神,尤其應該常常向神獻祭守節,正如第一節一開始所提及的,要「年上加年」,讓「節期照常周流」,這是對的;因為信仰的建立本來就必須隨伴著一些禮儀表徵,就好像當時的獻祭、守節,又好像現在的聚會、唱詩、禱告等等;但是我們卻不可忘記,無論如何,禮儀終究只是一種工具,絕對不是信仰的目的,禮儀一旦失去了內涵,它就像一個空殼子,裡面空空如也,一點實質的價值都沒有,那麼這種信仰對神來說就與不信的一樣,毫無意義。這種道理相信大家都懂,但問題是人帶著肉體,既軟弱又現實,尤其喜歡看外表,而不重內心,所以一件事情做久了,常常就變成習慣性,甚至漸漸僵化,以至於在信仰上很容易不知不覺的流於形式,忽略了神的要求,忘記了神是個靈,是看人內心的〈撒上十六7〉,更忘記拜神必須用心靈和誠實〈約四23、24〉,結果拜神拜到最後只剩下一張嘴巴,常常只用嘴唇敬拜,其實心卻遠離神,生活行為更遠離神,這就叫做「心口不一」,甚至可以說是「口是心非」,說的是一回事,想的又是另外一回事;說的是這樣,作的卻是那樣;表面上很敬虔,暗地裡卻背了敬虔的實意〈提後三5〉;這種信仰與實際的生活完全脫節,真的怎麼對都對不起來。那麼這種只有表面工夫的信仰,徒有禮儀表徵的崇拜,請問神怎麼會喜歡呢?當然不會。難怪這種作法不但無法蒙神悅納,反而破壞了信仰的本質,影響神與人之間的關係,甚至惹神生氣,給自己帶來不必要的災禍。這就是為什麼說當時以色列百姓的信仰已經變成形式化的第一個理由,也是我們信仰上的第一個大盲點,豈可不慎乎?
〈二〉敬畏真神卻領受人意〈賽二十九13下〉:神說:他們敬畏我,不過是領受人的吩咐。這是以賽亞先知為甚麼說以色列民的信仰形式化的第二個理由。當然,神的百姓必須相信神,尤其要敬畏神,這也是對的;但問題是怎麼樣才叫做敬畏神?所謂的敬畏不應該只是消極的害怕,而是積極的尊重,所謂的敬畏更不應該只是口頭的奉承‧而是實際的遵從,否則就變成陽奉陰違的小人;因此,敬畏神首先必須完完全全的領受神的吩咐,因為神的吩咐才是真理,神的吩咐才有生命,神的吩咐才是絕對的;人只有領受神的吩咐,遵守神的吩咐,才能從神得到福氣。然而關鍵點在於神是個靈,神的吩咐常常藉著人來傳達,不管用直接或間接的方式,都是神的靈感動人說出神的話來,所以表面上看起來好像人在說,其實應該是神在說,表面上看起來好像是人的話,其實應該是神的話,那麼既然是神的話,人人都當尊重,不能加添,也不能刪減,更不能更改〈申四2,十二32〉,因為這是神的命令;因此雖然神的話常常透過人來傳達,就好像當年神藉著摩西來傳達神的律法,但是既然相信這是神的話,也的的確確證實這真的是神的話,那麼不論你是誰都不可以隨自己的意思加添或刪減,包括摩西在內,這才叫做敬畏神,否則的話就等於是藐視神,而藐視神的罪當然相當嚴重,正如〈啟二十二18、19〉所說的:若有人加添什麼,我必將災禍加在他身上;若有人刪去什麼,我必刪掉他生命樹上的分。這絕對是真的。
不但如此,神的話更不可以隨自己的意思解說,如果有人強解神的話,這個人就自取沉淪〈彼後一20、21,三16〉。因為這種話事實上已經不是神的話,而是自己的話,這種話事實上已經不是神的吩咐,而是人的吩咐,這樣的結果只有自害害人,最後一起滅亡。因此,當一個人說他很虔誠,卻不謙卑領受神的話,反而高舉人的吩咐、知識、學問,這個人的信仰是空的;當一個人說他相信神,但是他到神的殿來敬拜神,卻只看人不看神,只高舉人而不高舉神,這個人的信仰是假的;當一個人說他敬畏神,但是他的生活行為卻不照著神的吩咐去做,反而按自己的意思去放縱情慾,貪圖享樂,那麼這個人的信仰也是虛的,這就是信仰流於形式的證明。很不幸的是當時的以色列百姓正落在這種迷惑當中,這是信仰上第二個大盲點。
以上這兩個大盲點都相當可怕〈賽二十九9~12〉,它就好像濃酒把人灌醉,它更好像沉睡的靈使人一睡不醒,它封閉了人的眼,它蒙蓋了人的頭,尤其蓋住了信仰上的帶領者~先知、先見們,使他們好像瞎子領瞎子一般,再也看不清神的旨意,看不見自己的軟弱,更糟糕的是再也警覺不到危險災禍已經臨近了,因為他們的靈性早已麻痺,已經毫無感覺,而且還自以為是,真的相當可怕!難怪以賽亞先知要大聲疾呼:禍災!亞利伊勒,不要以為這是神立名的地方就穩當了!不要以為這裡有神的聖殿就安全了!更不要以為每年照常獻祭守節就能脫離災禍了!其實不然!如果不趕快在根本問題上悔改歸正,追求實質的信仰,很可能祭壇的火爐會變成審判的烈火,到時候結局將是相當悽慘!
今天,這個信息留在聖經裡面,同時也要提醒我們這些末世的真以色列民。沒有錯,今天真教會是聖靈親自設立的教會,有全備的福音,有聖靈的同在,有神蹟奇事的證明,感謝主!我們真的都是末世真教會的真信徒;但是我們在感謝的同時也必須非常謹慎,要常常省察自己的信仰,我的信仰是不是不知不覺也慢慢變成形式化了呢?我們拜神表裡一致嗎?我們聽道知行合一嗎?我們的信仰就是生活嗎?我們有沒有完全領受順服神的吩咐呢?
結論:〈太十五7~9〉當主耶穌在世上傳福音的時候,當時的法利賽人就是犯這種毛病,他們的信仰形式化了,只注重外表的敬虔,卻不看重內心的靈修;只強調遵守人的遺傳,卻不努力遵行神的誡命。難怪主耶穌才那麼不客氣的引用〈賽二十九13〉的聖經來當面指責他們,告訴他們這樣做是不聰明的,就好像瞎子領瞎子,最後兩個都要掉在坑裡。雖然主耶穌愛之深、責之切,可惜的是當時的法利賽人聽了卻很不服氣,因為他們的靈性早已麻痺了。結果歷史再一次重演,沒多久,真的再一次國亡殿毁,他們的結局再一次成為歷史的鑑戒。因此,今天稱為真以色列人的我們,對這件事一定要特別小心,當我們向世人宣揚「這是真教會」的同時,我們一定要捫心自問:「我們有真正的信仰實質嗎?」求神幫助我們,讓我們不但有真正的信仰身分,而且有真正的信仰實質,但願我們的教會能夠成為「樂哉!亞利伊勒」,而不是「禍哉!亞利伊勒」。