2022/01/06

57以賽亞書 平安如江河(二)~人當盡的本份(下)Paz como un río (III) - El deber del hombre (2a Parte) (B) Pr Cheng Ming, Chu

 

Introducción: (Is 48:18, 66:12) Gracias a la guía del Señor, hemos pasado en paz una semana. Vivimos en un mundo de desasosiego y de inseguridad, es una gran bendición de Dios si podemos llevar una vida en paz. Por lo tanto antes de comenzar la reunión del día de reposo, debemos agradecerle a Dios una vez más. Y que Dios nos ayude a recibir su palabra con un corazón de agradecimiento.

              Basándonos en estos dos versículos vamos a seguir tratando sobre el tema “Paz como un río”. Ya hemos aprendido en dos ocasiones sobre el mismo. En la primera vez, nos exhortamos mutuamente con el título La maravillosa salvación de Dios. Desde el punto de vista de Dios, la paz es la salvación que Él quiere dar gratuitamente al hombre, no solamente a los israelitas, sino también a todos los que crean en Él. Por lo tanto, la paz se ha convertido en un mensaje muy importante del libro de Isaías, Dios prometió derramar la paz sobre los hombres como aguas de un río. Gracias a Dios, en el presente, esta promesa se ha cumplido en su totalidad, porque Dios a través de la salvación de la cruz del Señor Jesús, nos abrió un camino de paz, y le encomendó este mensaje de paz a la verdadera iglesia postrera. Por lo tanto si hoy estamos dispuestos a ser humildes, a acercarnos a Él, no importa quiénes somos, todos vamos a poder obtener de Dios la paz verdadera. Debemos dar gracias a Dios por esto.

              En la segunda vez aprendimos sobre El deber del hombre. La vez pasada estudiamos la primera parte, según las indicaciones de Is 48:18. Lo primero que debe hacer el hombre para recibir la paz es guardar los mandamientos de Dios. En la Biblia hay muchos mandamientos de Dios, podemos decir que la Biblia entera habla de los mandamientos. Pero desde la visión de la salvación, en el Nuevo Testamento Dios le dio al hombre dos mandamientos concretos: (1) Creer en Jesucristo, y luego persistir en esta fe; (2) amar unos a otros, con el amor de Dios. De esta manera, la paz de Dios nos llegará a cada uno de nosotros, como aguas de un río, continuamente.

              Seguidamente vamos a estudiar sobre la segunda parte del deber del hombre. Vamos a aprender a partir de Is 66:10-13. Antes de finalizar el libro de Isaías, Dios quería que el profeta anunciara nuevamente su promesa. Dios prometió dar a su pueblo la paz, como un río, como un río por rebosar de la abundante agua que tiene, sin cesar. Esta es la promesa de Dios; y creemos que su promesa se cumple.

              Sin embargo antes de recibir esta promesa, el hombre debe cumplir con su deber. ¿Cuál es este deber? En el versículo (10) nos indica claramente el segundo deber del hombre para obtener la paz, que es amar la ciudad de Jerusalén, incluso llorar por ella, así el hombre obtiene la verdadera paz. Este es un punto muy importante, pero muchas veces nos olvidamos de este principio importante, y con razón muchas veces nos falta la paz.

              Primero debemos saber qué representa la ciudad de Jerusalén. En la era del Antiguo Testamento, Jerusalén era la capital del reino de Israel, también el centro de la creencia del pueblo. De hecho cuando el Señor Jesús predicaba en el mundo dijo: “No deben jurar señalando la ciudad de Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey” (Mt 5:35). Por lo visto Jerusalén ocupaba un lugar muy importante en la Biblia. En la Ley de Moisés había reglamentos explícitos: los varones de Israel deberían presentarse tres veces cada año en Jerusalén para las ofrendas (Dt 16:16,17), estas t res veces correspondían a las fiestas solemnes de los Panes sin levadura, de las Semanas, y de los Tabernáculos. Estos quiere decir que ellos debían subir a Jerusalén tres veces al año para guardar estas fiestas. Era mandamiento de Dios, ¿por qué Dios les dio esta indicación? Porque además de ser la ciudad del gran rey, en Jerusalén estaba el templo de Dios, era el lugar donde Dios eligió establecer su nombre. (Dt 16:5,11,13,14) Moisés en su vejez, Dios le ordenó que comunicara a los israelitas sobre un asunto muy importante, les prohibió escoger cualquier lugar que les pareciera bien para dar ofrendas, como los gentiles, sino que el lugar debería ser elegido por Dios, porque Dios habitaría en ese lugar, lo convertiría en el lugar donde moraría su nombre. ¿Dónde era ese lugar? Ese lugar era Jerusalén. Por lo tanto cuando el rey Salomón según la voluntad de Dios terminó de construir el templo en la ciudad de Jerusalén, la gloria de Dios llenó inmediatamente el templo. (2Cr 7:1,2) Y cuando Salomón iba a dedicar el templo para Dios, las Escrituras dicen que bajó fuego del cielo, y consumió las ofrendas de holocausto, y además la gloria de Dios llenó el templo, ni siquiera los sacerdotes podían entrar. Indudablemente la ciudad de Jerusalén era el lugar elegido por Dios, ella se convirtió en la habitación donde Dios estableció su nombre.

              Entonces, ¿qué significa Jerusalén? Su significado religioso sobrepasaba por mucho a su significado político. No sólo representaba la creencia de Israel, también la gloria de Dios. Porque ahí estaba el templo de Dios, lugar donde Dios estaba con los hombres. Por lo tanto Dios mandó a los israelitas que debían ir allá para dar ofrendas y para ver a Dios, para obtener el agrado de Dios. Ya que los israelitas debían ofrendar en ese lugar, también hacían sus peticiones y oraciones ahí. Y como hacían sus oraciones y súplicas en ese lugar, también las bendiciones y la paz partían de allí. Esta es una verdad absoluta. Por eso luego, la ciudad de Jerusalén no sólo se convirtió en el centro de la creencia de Israel, también representaba la señal que indicaba si ellos iban a poder recibir la paz. Sobre todo el templo de Dios, el estado del templo determinaba si permanecía o no el reino de Israel. La historia nos cuenta que todo esto era absolutamente cierto.

              Vamos a dar tres ejemplos: primero vamos a mencionar al rey David (Sal 132:1-5). Cuando David era rey, pensaba que era injusto que él viviera en un palacio, mientras el arca de pacto estuviera en el tabernáculo. Por eso decidió construir un templo para Dios. Desde entonces todos los días se preocupaba por este asunto, incluso después tuvo que pasar por sufrimientos, y muchas veces no volvía a su casa ni dormía. Aunque después él según las indicaciones de Dios no construyó el templo con sus propias manos, sólo preparó los materiales para la construcción, pero Dios aceptó con agrado su determinación y su propósito, por lo que le hizo vencer a sus enemigos, y fortaleció su país. En el caso de Salomón (1R 9:1-3), cuando él terminó de edificar el templo con su mayor esfuerzo, Dios se le apareció, y nuevamente le anunció su promesa, y a su vez le prometió conceder todo lo que él le pedía en la oración. Por eso cuando él estuvo en el trono, hubo paz en el reino, y Dios le dio honor y gloria. En el caso del rey Ezequías (2Cr 29:3, 31:20,21), lo primero que hizo era abrir las puertas del templo, reparar el templo que había sido abandonado y desolado durante mucho tiempo. Quería hacer que el templo volviera a tener la gloria y la función de antes. Dios hizo prosperar todo lo que él hacía, y cuando se enfrentaba con enemigos poderosos, Dios mismo peleó por él, y le hizo triunfar. Cuando estaba por morir de una grave enfermedad, Dios le concedió gracia, le añadió 15 años más de vida. Y debido a esta causa el reino de Judá también se fortaleció. Todos estos eran sucesos reales que testificaban la íntima relación entre el estado del templo y la paz de los israelitas.

              De hecho todos aquellos reyes inteligentes y el pueblo de Israel que querían tener la paz para su reino y para ellos mismos, sabían amar al templo de Dios, cuidar la ciudad de Jerusalén, preocuparse por la ciudad de Jerusalén, y pedir bendiciones por ella. (Sal 84:1-12) Este era un salmo para los hijos de Coré, era un cántico que se cantaba cuando iban al templo para contemplar a Dios. El título es Anhelo por la casa de Dios. En todo el salmo relata ese sentimiento de amor que ellos tenían hacia el templo, asimismo las bendiciones y las fuerzas que obtenían a causa de ese anhelo. No les importaban aunque pasaran por el valle de lágrimas, preferían vivir un día en el templo de Dios que pasar años en otros lugares; ellos preferían antes estar a la puerta de la casa de Dios que habitar donde residía la maldad. ¿Por qué? Porque ellos sabían profundamente que amar la casa de Dios era el origen para obtener de Dios las bendiciones y la paz. (Sal 122:1-9) Este era salmo de David, el título dice Oración por la paz de Jerusalén. ¿Por qué David pedía por la paz de Jerusalén? ¿Por qué él se sentía feliz cada vez que iba a la casa de Dios? ¿Por qué quería poner sus pies dentro de las puertas del templo de Dios? ¿Por qué David exhorta a todos a pedir la paz por Jerusalén? Porque él sabía que era la única forma para obtener bendiciones de la ciudad de Jerusalén, y hallar paz en ella. Este es un secreto muy importante para que el pueblo de Dios obtenga la paz. Todas las personas inteligentes sabrán que esta es la forma correcta de hacer las cosas.

              Lástima que pareciera ser que en Israel cada vez eran menos los hombres inteligentes, hasta casi sin quedar ninguno, tanto los reyes como la gente del pueblo, no amaban al templo de Dios, no querían peregrinar hacia Jerusalén, ya no les importaban la casa de Dios, y dejaban que el templo se desolara y se deteriorara con el tiempo. Ellos sólo se preocupaban por sus vidas, por obtener ganancias, y codiciaban los placeres, no se preocupaban por la casa de Dios (Am 6:1-6). Desde los reyes hasta el pueblo, todos ellos vivían cómodamente, habitaban en las mejores viviendas, comían y bebían de lo mejor, usaban de lo mejor, y disfrutaban de los mejores pasatiempos, sin embargo, ellos no supieron afligirse por el quebrantamiento del reino de Dios y del templo de Dios, no supieron rogar por la ciudad de Jerusalén, llorar por ella. Era una necedad de ellos, porque se habían apartado de la fuente de paz, y entraron en la intranquilidad ellos mismos, atesoraron para el futuro desgracias innecesarias, y encaminaron hacia la destrucción y la perdición.

              Dios como era misericordioso con ellos, no soportaba verlos en ese estado, caminando hacia la perdición. Por lo tanto llamó al profeta Isaías para que les diera el mensaje de la paz; Dios les volvió a recordar que para obtener la paz deberían amar a la ciudad de Jerusalén, preocuparse por ella, y en ciertos momentos deberían llorar por Jerusalén, pedir por la paz de la ciudad. Porque ciertamente iban a tener paz, si la ciudad de Jerusalén tuviera paz. Si Jerusalén se regocijara, ellos iban a poder tener el gozo; si Jerusalén obtuviera consolación, ellos iban a recibir también consolación. La ciudad de Jerusalén es como una madre para nosotros, y nosotros somos sus hijos. Por lo tanto los hijos deben amar y cuidar a su madre, preocuparse por ella, orar por ella para que tenga salud y paz. Sólo así vamos a poder estar en sus brazos, en su regazo, ser mimados sobre sus rodillas, y obtener la mayor consolación. Este es el deber del hombre para poder obtener la paz. Este es un mensaje de paz sumamente importante; Dios a través del profeta Isaías dio nuevamente este mensaje a los israelitas, esperando su conversión. Lástima que ellos después de escucharlo, seguían obrando a su manera y a su antojo. Por eso al final la ciudad de Jerusalén fue destruida, el templo quedó en ruinas, y muchos perdieron a sus familias y perecieron. Ellos condujeron a ellos mismos a la desgracia.

              Si bien más tarde, Dios les dio la oportunidad para restaurarse, ellos no amaban al templo de Dios. Y cuando llegó el Señor Jesús hecho carne al mundo, Él predicaba con diligencia el evangelio de la paz, pero ellos no querían escucharlo; aunque estaba dispuesto a darles la paz, no la querían aceptar. (Lc 19:41-46) El Señor Jesús antes de ser crucificado, lloró por la paz de Jerusalén y les enseñó a hacer lo mismo, pero ellos no se conmovieron. Ellos hicieron del templo una cueva de ladrones. ¿No era acaso lamentable la situación? La historia se repitió. No mucho tiempo después Jerusalén fue destruida, el templo fue arruinado, y ellos nuevamente perdieron a sus familias y perecieron. La consecuencia de esta vez era mucho más trágica. Ellos fueron dispersados por el mundo, esta vez perdieron a su país durante 2000 años, y hasta hoy en día, ellos siguen en guerras. Si bien mucha gente va al muro de lamento de Jerusalén para llorar, pero ya es demasiado tarde para llorar ahora. Esto es arrepentirse a la hora inoportuna. ¿Por qué llegaron a tales consecuencias? ¿No son acaso el pueblo de Dios? ¿Ya no desean la paz? Por supuesto que son el pueblo de Dios, y que quieren la paz, entonces ¿por qué llegaron a ese estado? Porque no cumplieron con el deber del hombre, en los momentos de paz no supieron amar a la ciudad de Jerusalén, en los tiempos de peligro no supieron llorar por Jerusalén, por lo tanto la paz de Dios se apartó de ellos. Esta amonestación está puesta delante de nuestros ojos. ¿Nosotros somos iguales que ellos? Nosotros decimos que somos los verdaderos israelitas espirituales, y  nuestra iglesia es la Jerusalén del tiempo postrero, nuestra iglesia es el templo de Dios, lo cual es absolutamente correcto. Pero, ¿amamos a nuestra iglesia? ¿Nos preocupamos por la iglesia? Cuando la iglesia está en problemas, ¿oramos con importunidad por su paz? ¿Lloramos por ella? ¿Sólo nos preocupamos por nuestras vidas y nuestros intereses? ¿Codiciamos los placeres del mundo? ¿Nos afligimos por el quebrantamiento del templo de Dios? Debemos guardar en nuestros corazones las enseñanzas de la Biblia, si por un día el templo de Dios no halla paz, nos faltará también a nosotros la paz. Esta es una verdad inmutable.

 

Conclusión: (Sal 134:1-3) Este salmo es el último cántico de los llamados cánticos graduales. También es el que resume y concluye todos los demás. Hoy nosotros somos el pueblo de Dios, también somos sus siervos. Como somos su pueblo, deberíamos estar frecuentemente en la casa de Dios para adorarle; como somos sus siervos, deberíamos servirle de día y de noche en su templo. Porque esto es nuestro deber racional como pueblo de Dios. También deberíamos levantar nuestras manos santas para orar por el santuario, pedir la paz por el santuario, incluso llorar por él. Pedir a Dios para que le dé bendiciones, para que tenga la mayor gloria, y para que el nombre de Dios sea alabado por muchas naciones. Esto también es nuestra responsabilidad, es amar a la ciudad de Jerusalén. El autor de salmos nos dice que si hacemos de esta forma, el Señor Creador nos dará bendiciones desde Sión, nos concederá las bendiciones de Jerusalén, como dice el profeta Isaías, seremos como niños en los brazos de la madre, siempre saciados, y consolados. No sólo gozaremos juntos con la ciudad de Jerusalén, también tendremos la paz en esta ciudad. La paz de Jerusalén será como aguas de un río que llegará a cada uno de nosotros hasta siempre.


引言:〈賽四十八18,六十六12〉甚願你素來聽從我的命令!你的平安就如河水;你的公義就如海浪。耶和華如此說:我要使平安延及她,好像江河,使列國的榮耀延及她,如同漲溢的河。你們要從中享受;你們必蒙抱在肋旁,搖弄在膝上。

茲謹根據這兩節聖經繼續來談一談「平安如江河」這個題目。有關這個題目我們已經一起學習過兩次了,第一次我們用這是「神奇妙的救恩」作主題互相勉勵。是的,站在神的立場,平安真的是神所要白白賜給人的奇妙救恩,神不只要將這個救恩賜給以色列民,神更要將這個救恩賜給全世界所有相信祂的人,於是平安就這樣成為以賽亞書另外一個非常重要的信息,這個信息告訴我們神奇妙的救恩所帶來的平安必定像江河一樣滿滿的臨到人的身上。今天很感謝神,這個應許已經完全應驗了,神已經藉著主耶穌十字架的救恩為我們開出一條平安的道路來,並且將這平安的信息託付給末世的真教會,所以今天只要我們肯謙卑下來,只要我們願意來就近神,不管你是誰都一樣,你都可以從神那裡得到真正的平安,這是我們今天特別要感謝神的地方。

第二次我們是用「人當盡的本份」作主題來彼此學習,我們首先提到前半部份,根據〈賽四十八18〉的指示,人要得平安也有人所當盡的本份,這是從人的立場說的,而人的本分第一就是要聽從神的命令。在聖經裡面神的命令有很多,幾乎整本聖經都是,但是如果我們從救恩的角度來看,新約時代神給人最具體的命令有兩個:〈一〉就是要相信耶穌基督,而且將這種信心堅持到底,〈二〉就是要彼此相愛,要用神愛我們的那種愛來彼此相愛,這樣神的平安就會好像江河一樣,源源不斷滿滿的臨到我們每一個人身上。

那麼接下來我們想繼續談一談「人當盡的本份」的後半段,我們想跟據〈賽六十六10 ~13〉的聖經來互相學習。當以賽亞書快要結束之前,神再一次要以賽亞先知重申祂的應許,神再一次答應一定會使平安臨到祂的百姓,而且要好像江河一樣,甚至如同漲溢的河水一般,將豐豐富富、源源不斷的臨到每一個人,可見平安的確是神所一再強調的重要應許,我們相信神的應許一定會實現。

不過當人要領受神的這個應許之前,人仍然必須先盡到自己所當盡的本份才行,什麼本份呢?除了必須聽從神的命令外,在〈賽六十六10〉節裡面特別又提到一點,就是要愛慕耶路撒冷,甚至為耶路撒冷哀哭,如此才有可能得到真正的平安,這就是人要得到平安所當盡的第二個本份。我個人覺得這一點也相當重要,只可惜今天我們卻常常忽略它,難怪我們會常常陷在不平安當中。

首先我們必須了解「耶路撒冷」所代表的意義是什麼?在舊約時代耶路撒冷城是以色列國的首都,也是以色列民信仰的中心,所以當主耶穌在世上傳福音的時候,主耶穌才這樣說〈太五35〉:你們不可指著耶路撒冷起誓,因為耶路撒冷是大君的京城。足見耶路撒冷在聖經裡面的地位相當重要。因此舊約在摩西的律法上有很清楚的規定〈申十六1617〉,以色列民的男丁每年至少三次要到耶路撒冷去獻祭,這三次分別是除酵節、七七節和住棚節;意思就是凡是以色列民的男丁不管你是誰每年每逢這三個節期一定要到耶路撒冷去,去做什麼?去獻祭給神,因為這是神的吩咐;那麼為什麼神一定要以色列民這樣做呢?為什麼一定要到耶路撒冷才可以呢?除了因為那裡是大君的京城之外,最重要的是因為那裡有神的聖殿,是神所選擇立名的地方;這是摩西當年要離世之前就特別鄭重交代以色列民世世代代必須遵守的命令,非常的重要〈申十二5111314〉,神要以色列民絕對不可以像外邦人那樣,為了方便就隨意在自己所看中的城鄉獻祭,一定要到神所選擇的地方才行,因為神要在那裡居住,神要使那個地方成為有神立名的居所;那麼這個地方到底在哪裡呢?這個地方就是後來的耶路撒冷,怎麼證明呢〈代下七12〉?當所羅門王按照神的旨意在耶路撒冷蓋好聖殿要將聖殿獻給神的時候,聖經記著說馬上有火從天上降下來,把所有的燔祭全都燒光,而且神的榮光充滿整個殿,甚至連祭司都不能進去。神用這樣來印證耶路撒冷的確是祂所選擇的地方沒有錯,那個地方真的就是神所立名的居所。

因此耶路撒冷在聖經裡面扮演著非常重要的角色,這個名字具有相當深遠的宗教意義,她不僅代表以色列民的信仰,更代表神的榮耀,因為那裡有神的聖殿,是神與人同在的地方,這就是為什麼神要以色列民一定要到耶路撒冷去獻祭朝見祂最主要的理由,神的選民唯有這樣做才能蒙神喜悅。那麼既然以色列民獻祭要在那裡,當然禱告祈求也要在那裡;那麼既然以色列民禱告祈求都要在那裡,當然蒙祝福得平安也要從那裡開始,這是一定的道理;所以後來耶路撒冷不僅成為以色列民信仰的中心,耶路撒冷更成為以色列民能不能得平安的重要標記,尤其是神的聖殿,聖殿的好壞後來更是決定以色列國興衰存亡的關鍵因素,歷史告訴我們,這一切絕對是真的。

我們現在就舉三個實例來說明:首先看看大衛王〈詩一三二1~5〉,當大衛作王以後,他覺得自己住在王宮裡面,而神的約櫃卻在帳幕裡頭,實在很過意不去,所以他就立志要為神建造聖殿,於是他開始天天為這件事籌劃勞心,更開始天天為這件事勞力受苦,有時候忙到沒空回家休息,甚至於想到整夜都不得安眠;雖然後來他按照神的指示不敢親手去建造,只能為聖殿準備材料,但是他的心志卻蒙神悅納,所以神幫助他戰勝一切的仇敵,讓他的國家一下子強盛起來。我們再看看所羅門王〈王上九1~3〉,當所羅門王依照神的旨意和大衛的遺命盡心盡力的完成建殿的工作以後,神馬上向他顯現,再一次向他重申應許,並且答應垂聽他禱告當中所祈求的每一件事,結果所羅門王在位的時候國家太平,神使他大得尊榮。我們再看看希西家王〈代下二十九3,三十一2021〉,當希西家作南朝猶大王時,第一件事就是打開聖殿的門,重新修理已經荒廢很久的殿,讓聖殿恢復以前的榮美,再一次發揮她應有的功能,結果神不但使他所作的一切盡都順利,當他遇到了強敵,神就親自為他爭戰,讓他不費一兵一卒就大獲全勝;尤其在他重病快死的時候,神更特別施恩給他,使他意想不到的多活了15年,讓猶大國也因為這樣復興起來。這些都是活生生的事實,這些事實在在證明聖殿的好壞的確與以色列民的安危息息相關。

難怪在以色列民中凡是聰明的君王或百姓,為了國家和自己的平安一定先愛慕神的殿,好好看守耶路撒冷城,甚至常常關心耶路撒冷,為耶路撒冷禱告求福。我們現在就以詩篇當中最具代表性的兩首詩歌來說明:第一首是來自可拉的後裔〈詩八十四1~12〉,這是一首選民往聖殿朝見神時所唱的詩歌,主題是渴慕神的殿宇,我們看到整首詩的字裡行間到處充滿著他們對聖殿的愛慕之情,同時流露出因愛慕神的殿所生發出來那種莫大的盼望和力量,就算是經過流淚谷他們也不在乎,他們寧願在神的殿中住一天勝過在別的地方住千日,甚至寧可在神的殿中看門,也不願在惡人的帳棚裡當官,為什麼?因為他們深深了解到愛慕神的殿就是自己從神那裡得福氣得平安的起頭。第二首是大衛的詩〈詩一二二1~9〉,這一篇的主題是為耶路撒冷求福,我們發現為什麼大衛會那麼喜歡往神的殿去呢?為什麼大衛的腳願意站在神殿的門內呢?為什麼大衛要勉勵大家竭力的為耶路撒冷求平安呢?因為大衛很清楚的明白唯有耶路撒冷平安我們才有可能平安,唯有耶路撒冷蒙福我們才有可能蒙福,這是神的百姓要從神那裡得到真正平安一個非常重要的秘訣和途徑,真的是這樣。

只可惜我們看到後來的以色列民卻不是如此,在他們當中聰明人好像越來越少,甚至到最後幾乎全沒了,不管君王或百姓都一樣〈摩六1~6〉,他們不再愛慕神的殿,也不想到耶路撒冷來朝見神,他們不但不關心神的殿,甚至任憑神的殿一天天的荒廢掉,他們每天只顧自己的生活,只追求自己的利益,只貪圖自己的享樂,從國王到百姓都一樣,每天悠哉悠哉的過日子,住最好的,吃最好的,喝最好的,用最好的,還有最好的娛樂消遣,可是卻不懂得為神的殿擔憂,更不懂得為耶路撒冷祈求,尤其不懂得要為耶路撒冷哀哭,這種做法其實相當愚昧,因為他們離開了平安的源頭,把自己陷在不平安當中,並且為自己的將來積存許多不必要的災禍,最後把自己一步步的帶向滅亡。

神是慈愛的,當神看到自己的百姓變成這樣實在很不忍心,神不忍心眼睜睜的看著他們走向滅亡,於是神才要以賽亞先知再一次發出平安的信息,同時再一次提醒以色列民要得到平安的祕訣是什麼,就是要好好的愛慕耶路撒冷,關心耶路撒冷,甚至還要好好的為耶路撒冷城哀哭,為耶路撒冷城求平安;因為只有耶路撒冷平安,我們才有平安可得;只有耶耶路撒冷歡樂,我們才能樂上加樂;只有耶路撒冷受安慰,我們才有可能得安慰。耶路撒冷其實就好像我們的母親,我們真的就好像她的孩子,孩子本來就應該愛慕母親、關心母親,常常為母親祈求,使母親平安健壯,這樣我們才有可能被抱在她的肋旁,搖弄在她的膝上,我們才有可能躺在母親的懷裡,得到那最大的安慰不是嗎?可見這真的是人要得平安必須要盡的本份,相當重要,於是神才藉著以賽亞先知把這個重要的信息再一次傳講出來,希望以色列民能早日回轉;只可惜我們看到當時的以色列民聽歸聽、作歸作,他們還是一樣悠哉悠哉的我行我素,結果沒多久耶路撒冷城真的被毁了,聖殿真的被拆了,他們也真的隨著家破人亡了。

而更糟糕的是後來雖然神又給他們機會重建聖殿,但是他們還是一樣不愛慕神的殿;一直到主耶穌道成肉身來到世界,雖然主耶穌很努力的傳講平安的福音,但是他們還是一樣不聽,雖然主耶穌願意將平安賜給他們,但是他們還是一樣不接受;不但如此,當主耶穌要被釘十字架之前〈路十九41~ 46〉,雖然主耶穌屢次提醒他們,並且親自為耶路撒冷哀哭,但是他們還是一樣無動於衷,他們還是一樣讓聖殿變成賊窩,您說可憐不可憐,真的很可憐!於是歷史再一次重演,沒多久耶路撒冷城又被毀了,聖殿又被拆了,他們又再一次家破人亡了,這一次的結局更加悽慘,他們就這樣流亡到世界各地去,沒想到竟然亡了2000 年,一直到現在仍然陷在不平安當中;今天雖然每天都有不少人到耶路撒冷的哭牆去哭,但是現在才哭,似乎已經太慢了一點,這叫做悔不當初,這叫做後悔莫及;那麼為什麼他們會落到這種下場呢?難道他們不是神的選民嗎?難道他們不想得到平安嗎?都不是,我們相信他們是神的選民,我們更相信他們也很渴慕平安,那麼為什麼會變成這樣呢?只因為他們沒有盡到人所當盡的本份,在平安的時候不懂得要愛慕耶路撒冷,在危難的時候更不懂得要為耶路撒冷哀哭,所以神的平安就這樣遠離他們而去,真的相當可惜!今天這個鑑戒正活生生的擺在我們眼前,請問我們自己呢?我們是不是也跟他們一樣呢?今天我們說我們是屬靈的真以色列民,我們的教會是末世的真耶路撒冷,我們的教會就是神的殿,這些都是對的,但是請問我們有愛慕我們的教會嗎?有關心我們的教會嗎?當教會有軟弱有問題的時候,請問我們有迫切的為教會求平安嗎?有常常為教會哀哭嗎?今天我們是不是也只顧自己的生活?只追求自己的利益?只貪圖自己的享樂呢?我們有沒有為神的殿擔憂呢?我們必須記住:只要神的殿一天沒有平安,那麼我們也將落在許多不平安當中,這是永遠不會改變的真理。

 

結論:〈詩一三四1~3這一首詩是詩篇當中15首上行之詩的最後一首,可以算是上行之詩的總結。沒有錯今天我們都是神的子民,今天我們也都是神的僕人;那麼既然是神的子民,我們就應該常常到神的殿來朝見神;那麼既然是神的僕人,我們就應該日夜不停的站在神的殿中來服事神,這是理所當然的;不但如此,在這裡作詩的人還要我們常常舉起聖潔的手來為聖所禱告,為聖所求平安,甚至為聖所哀哭,求神大大的祝福祂的殿,使祂的殿得到最大的榮耀,使神的名被萬民稱頌,這就是神的百姓所當盡的本分,這樣才算是真的愛慕耶路撒冷。所以求神幫助我們,但願我們都能真的盡自己的本分來愛慕耶路撒冷,關心神的教會,那麼我們將如作詩的人在這裡所說的,相信那造天地的主一定會從錫安賜福給我們,讓我們得到耶路撒冷所要得到的福氣,如同孩子躺臥在母親的懷中,天天吃奶得飽,日日大得安慰,不但可以與耶路撒冷一同歡喜快樂,而且更要從耶路撒冷得到那真正的平安,我們相信耶路撒冷的平安必定好像江河一樣滿滿的臨到我們身上,從今一直到永永遠遠,阿們!