Introducción: (Is 65:17-25) Según este pasaje de la Biblia vamos a seguir con el tema “Cielos nuevos y tierra nueva”.
En este pasaje están registradas las cinco características del cielo nuevo y tierra nueva. Hoy estudiaremos la tercera característica: ¿tenemos la verdadera bendición? Esto se trata de una superación conceptual. Ya hemos estudiado las dos primeras características: (1) ¿Tenemos el gozo espiritual? Lo cual es una superación de la vida; (2) ¿Tenemos la vida eterna?, que consiste en superar a la muerte. Vamos
a tratar entonces sobre la verdadera bendición. Esta característica está
registrada en Is 65:21-23. Con estos tres versículos Dios explica qué es la
verdadera bendición que obtiene el hombre en el cielo nuevo y tierra nueva.
Podemos sintetizar en cinco puntos: (1) Edificar casas y morar en ellas; (2)
plantar viñas y comer el fruto de ellas; (3) nadie lo puede quitar; (4)
disfrutar de ello por largo tiempo; (5) la bendición se hereda a los descendientes.
Los dos primeros puntos son el contenido de la bendición: casa, y fruto; los
tres últimos puntos son requisitos de la bendición, conforme a estos requisitos
la bendición es verdadera.
Parece
difícil poder cumplir con estos requisitos, sobre todo en el viejo cielo y
tierra. Primero vamos a hablar de los bienes inmuebles, las casas. Desde el
punto de vista del viejo mundo, hay muchas casas, las propiedades representan
la riqueza, son bienes inmuebles. Pero lo importante es que la casa nos provee
un lugar donde vivir, es el lugar donde se forma la familia. Por lo tanto, hoy
todos se esfuerzan en ganar dinero, con el objetivo de comprar casas, construir
casas, y de evitar ser un forastero o vagabundo en la calle. Sin embargo, este
hecho también es difícil, especialmente para los que trabajan de dependencia,
que perciben un salario fijo. Además de destinarlo en los gastos diarios, trata
de hacer un pequeño ahorro. Pero cuando llega la hora de comprar la casa, los
precios de inmuebles suben, y no logra comprarla. Entonces recurre a las
alternativas como préstamo o sortea el beneficiario de un préstamo en una
sociedad privada de mutuo crédito. Aunque el transcurso sea arduo, de todas
formas quiere conseguir una casa que le pertenece, no como los caracoles que llevan
su morada por donde vayan. Por lo tanto, tener una casa propia es importante.
La
Biblia da mucha importancia también a las casas. Tener una casa donde morar en
paz es considerado una bendición de Dios. Aparentemente la casa es edificada
por el hombre, o comprada con el dinero que uno gana, pero en realidad es
concedida por Dios y es resultado de su cuidado y protección. (Sal 127:1) Es un
salmo de Salomón, él edificó muchas casas, pero experimentó que si bien son
obras humanas, Dios es quien edifica. Porque todas las cosas son de Dios,
incluyendo a la sabiduría, el poder, la vida del hombre, y a los materiales de
construcción. Por eso debemos agradecer a Dios, y más aún temer a Dios, porque
tenemos una casa donde vivir. Lástima que muchas veces no lo hacemos. (Dt
8:12-14,17) Una de las debilidades del hombre es enorgullecerse porque tiene
casa, entonces se olvida de Dios, piensa que lo puede todo, y se aparta de
Dios. Este es el pecado del hombre, y no sólo lo comete los hombres del mundo,
también el pueblo de Dios.
Tomamos
el caso de los israelitas. Dios condujo con mucho esfuerzo a los israelitas a
la tierra de Canaán, los bendijo, ellos construyeron casas y vivieron
tranquilamente. A pesar de que Dios les había advertido reiteradas veces,
finalmente ellos fracasaron por tener sus casas. Ellos hacían todo lo posible
por conseguir casas, de formas ilegales. (Miq 2:2) Codiciaban campos y casas de
otros, entonces robaban, engañaban, oprimían a la gente, amenazaban, hacían
toda maldad. Y una vez que tuvieron sus casas, empezaron a pecar. (Sof 1:5,9)
Se apartaron de Dios, adoraron a sus ídolos; no buscaban y no seguían a Dios;
con violencia y engaño robaban cosas de otros para adornar sus casas. Además
con toda libertad se entregaban a los placeres y se divertían en la disolución
(Am 6:3-6), vivían lujosamente, comían de lo mejor, usaban las cosas de mejor
calidad, y no pensaban en Dios, ni se afligían por el reino de Dios. Ellos
tenían una avaricia insaciable (Is 5:8,9), construían casa a casa, compraban casas
y más casas, añadían hacienda a hacienda. Sus casas eran grandes y hermosas; se
preocupaban sólo por sus riquezas y no les importaban por la situación de los
demás. (Am 3:15) Tenían casas especialmente para pasar el invierno, y casas
para pasar el verano, todas ellas eran lindas, como casas de marfil.
Desde
luego lo que procuran los hombres de hoy en día, los israelitas también lo
habían procurado. Lástima que esta pretensión de ellos causó sus fracasos por
las propiedades que tenían. Ellos se apartaron del Dios que les había dado las
casas, sólo iban tras ellas, por lo que finalmente esas casas que debían ser
sus bendiciones, les sembraron la raíz de la desdicha. Ciertamente las casas no
son confiables. (Job 8:15) Los infieles se apoyan en sus casas, pero ellas no
permanecerán en pie, se agarran a ellas, pero no resistirán. Por lo tanto lo
importante es adorar a Dios, guardar sus mandamientos, de manera que Él no dé
casas para habitar en ellas tranquilamente. De nada sirve procurar ciegamente
más y más casas, al contrario, esto nos incita a pecar. Dios ya les había
advertido antes (Dt 28:30) por medio de Moisés, que para tener casas y vivir
tranquilamente debían primero adorar a Dios con temor, y guardar los
mandamientos, de lo contrario, aunque construyeran casas no morarían en ellas,
porque las casas serían la maldición de los hombres. Desafortunadamente, la
desgracia cayó sobre los israelitas. Entenderemos mejor con algunos versículos:
(1) (Is 13:16) sus casas fueron saqueadas; (2) (Lm 5:2) sus casas han pasado a
forasteros; (3) (Ez 23:47) sus casas fueron destruidas y quemadas por fuego;
(4) (Is 6:11) los hombres fueron deportados, asesinados, o se escaparon para
refugiarse en otros lugares, por eso las casas quedaron deshabitadas, y sin
moradores. Estas que originariamente eran profecías, cumplieron una por una. El
reino del norte, Israel, fue destruido por los asirios en el año 722 a.C., y el
reino del sur, Judá, destruido por Babilonia en el año 586 a.C. Conforme a la
palabra de Dios, ellos procuraban casas, pero no pudieron morar en las casas
que construyeron. Esta es una desdicha de la humanidad.
Por
suerte Dios tuvo compasión de ellos, y les dio una oportunidad, les hizo la
promesa de la reconstrucción de su patria. (Jer 32:15; Os 11:11) Estos dos versículos
profetizan la misericordia de Dios sobre los israelitas, Él les permitió
regresar desde la tierra de cautiverio a la tierra de Canaán prometida, para
reconstruir sus casas y huertos, y nuevamente morar en sus propias casas. Así
prometió Dios darles otra oportunidad. Después de 70 años de deportación de
Israel, este hecho se cumplió, bajo la guía y la ayuda de Dios, el pueblo de
Israel volvió a su patria, reconstruyó sus casas y viñas, y el templo, una vez
más Dios les dio bendiciones. Lástima que el tiempo de gracia no perduró, poco
tiempo después volvieron a cometer los mismos errores, y causa de las casas que
poseían, se enorgullecieron, se apartaron de Dios y volvieron a pecar. Así duró
hasta la época del Señor Jesús. (Mt 23:37-38) Cuando el Señor Jesús predicaba
en el mundo, los israelitas se comportaban mal, no confiaban en Dios, ni
guardaban los mandamientos, y mataban según su capricho a los profetas que Dios
enviaba para amonestar a ellos. Al final mataron también al Señor. Y conforme a
la palabra de Jesús, en el año 70 d.C.: sus casas y huertos fueron destruidos,
se convirtieron en desolación. No pudieron habitar en sus propias casas. Esta
es la debilidad del hombre, hasta el pueblo de Dios tenía esta debilidad.
Entonces
Dios envió al Señor Jesús para que triunfara. El Señor Jesús creará un cielo
nuevo y tierra nueva, y preparará otro tipo de morada para el hombre, no como
las casas de este viejo mundo, porque éstas de hecho ya están corrompidas, y ya
no pueden ser una verdadera bendición para el hombre. Asimismo el hombre no
tiene la garantía de vivir para siempre en su propia casa, porque la casa puede
ser saqueada por otros, por lo tanto ella no puede ser utilizada por el hombre
eternamente, y muchas veces no llega a ser bendición también para la
descendencia. Otras veces, se convierte en la raíz de la desdicha, que provoca
peleas entre hijos por la herencia. Estas realidades son manifiestas en este
fin de los tiempos. Cuando era maestro, conocía a una señora Wang, que no tenía
un buen pasar, su marido trabajaba en un barco pesquero y ganaba poco dinero.
Esta señora era muy capaz, invirtió en bienes inmuebles, compró tierras y
construía casas, y al poco tiempo ya tenía a su posesión varias casas, se
convirtió en una rica improvisada. Resulta que su único hijo se volvió malo, y
murió a los 17 años. Después probaron con otros negocios, y les fueron mal, las
casas que tenían, pasaron a ser de otros, y ellos alquilaron una vivienda, y
ganaban lo suficiente para vivir. Todo esto pasó en 10 años. Un caso aparte,
había un hermano de una iglesia del sur de Taiwan, trabajaba en propiedades
inmuebles, tenía muchas casas, pero no podía renunciar a vender esas casas.
Después de unos años, los precios de inmuebles cayeron abruptamente, y no podía
devolver los préstamos. Y se declaró bancarrota. Todo ocurrió en un lapso de
diez años. Esta vez cuando vino el diácono Wu testimonió cómo su abuelo vino a
creer en el Señor. Su abuelo era el primer médico de medicina occidental en
Taiwan, ganó mucho dinero y era dueño de dos refinerías de azúcar. Cuando Japón
invadió Taiwan, se trasladó a la ciudad de Amoy, donde también ganó mucho
dinero, compró dos chalet de 4 pisos, y dos montes mineros, tuvo cuatro hijos y
cuatro sirvientes en casa que se ocupaban de la cocina y de la limpieza.
Después Japón atacó a China y tuvo que regresar a Taiwan, con sólo dos valijas,
y perdió todos sus bienes en una sola noche. Además cuando se produjo el gran
terremoto 921 en Taiwan, muchas casas se derrumbaron, y se convirtieron en casas
peligrosas. Todos estos son sucesos verídicos.
Por
lo tanto, las casas materiales del viejo cielo y tierra ya no son nuestra
verdadera bendición, y aunque vivamos toda nuestra vida en paz y
tranquilamente, algún día nos iremos de nuestras casas. (Lc 12:20,21) Esta fue
la exhortación de Jesús al rico insensato, también es exhortación para todos
los creyentes. Si hoy Dios quiere nuestras almas, ¿todas nuestras posesiones a
quién pasarán? No las podremos llevar con nosotros, y nuestros hijos no siempre
las guardarán bien. Si bien las casas son bienes inmuebles, pero son riquezas
inestables, por eso no son la bendición verdadera. En cambio las moradas que
Jesús nos quiere preparar no pertenecen a lo material, sino que son
espirituales. (Pr 9:1-3) “La Sabiduría edificó su casa…”, la Sabiduría se
refiere al Señor Jesús, y la casa es la iglesia, o bien, cada una de las
personas. ¿Cómo está edificada? Tiene siete columnas, que representan al
fundamento de la verdad perfecta; las víctimas representan a la salvación de la
cruz; al bautizarse mezcla su vino, quiere decir el derramamiento del Espíritu
Santo; y pone su mesa quiere decir prepara el Evangelio. Además, envía a sus
criadas a evangelizar. Esta es la forma que Jesús edifica la casa. Entonces
según el carácter individual, todos somos casas labradas por Dios (1Co 3:9),
por medio de la gracia de salvación del Señor. Hoy creemos en el Señor, nos
hemos bautizado para estar dentro de Él, recibimos el Espíritu Santo, entramos
a la iglesia que predica el Evangelio completo, tenemos al Señor Jesús como
piedra de ángulo, por lo tanto, ya tenemos la base de la casa. Esta es la
gracia de Dios, tan sólo tenemos que creer en Él. Sin embargo, esto es sólo el
primer paso, la casa no está completamente edificada, lo estará cuando se
realice el cielo nuevo y tierra nueva. (2Co 5:1,2) Por eso Pablo nos dice que
creer en el Señor es para obtener la casa eterna – el cuerpo espiritual, es
desear que el cuerpo resucitado se convierta en la morada eterna del alma.
Nadie nos podrá arrebatar esta morada, podemos aprovecharla para siempre.
Además esta esperanza queda también para nuestros hijos y descendencia, ellos
también podrán obtener esta bendición. Ciertamente esta casa es maravillosa,
sólo que no está completamente edificada todavía, necesitamos seguir con la
construcción. ¿Quién construye? La mayor parte nosotros, porque en el futuro
habitaremos en casas labradas por nosotros mismos, y no por otros.
(1Co
3:10-15) Por lo tanto desde el punto de vista espiritual, todos estamos edificando
casas por nosotros mismos. Hay dos formas de construcción: (1) Con oro, plata y
piedras preciosas. Estas casas son fuertes y hermosas, y resisten a las
pruebas. (2) Con madera, heno y hojarasca. Estas son irresistentes y
rudimentarias, y no soportan las pruebas. De modo que los diferentes materiales
utilizados producen consecuencias diferentes. En un caso se recibe recompensa,
y en otro caso sufre pérdidas. Estos dos tipos de materiales representan a dos
conceptos diferentes: (1) Madera, heno y hojarasca representan a una creencia
por bendiciones de esta vida, por la paz carnal, por saciarse con pan, y por el
éxito en el trabajo. (2) Oro, plata y piedras preciosas representan a una
creencia por bendiciones de la vida eterna, por el crecimiento de la espiritualidad,
que puede sacrificarse y ofrendar, que sufre por el Señor y vive por Él.
Nosotros ya hemos creído en el Señor, estamos edificando casas por nosotros
mismos, ¿con qué materiales estamos edificando? ¿Con oro, plata y piedras
preciosas? ¿O con madera, heno y hojarasca? Debemos saber que por los
diferentes materiales que empleamos, obtendremos resultados diferentes. Si
usamos madera, heno y hojarasca para la construcción, seremos iguales que los
israelitas, quienes fueron engañados por las casas materiales, y finalmente
perdieron y destruyeron sus casas verdaderas. Posteriormente en el cielo nuevo
y tierra nueva sólo quedan chozas para ellos. Por lo tanto para obtener la
verdadera bendición, debemos superar este concepto, ¿de qué modo? El Señor Jesús
nos dice (Mt 19:29) que el secreto para superar el concepto es poder dejar las
cosas, sacrificarse por el Señor. Cuando dejamos las cosas es cuando obtenemos
verdaderamente, no sólo obtenemos la protección de Dios en esta vida, y gozamos
plenamente de su gracia, en el día postrero obtendremos la casa eterna del
cielo, que será incorruptible, y nadie nos la podrá arrebatar. Esto es
absolutamente verdadero, sólo necesitamos creer.
Conclusión:
(1Co 15:40-42) Pablo explica acerca del misterio de la
resurrección. En el futuro, todos resucitaremos en cuerpos espirituales,
nuestras casas resplandecerán, pero la luz de cada uno es diferente, algunos
serán como el sol, que iluminan intensamente; otros serán como la luna, con una
luz normal; y otros como estrellas, que brillan con una luz tenue. Si bien
todos obtuvieron la salvación, la gloria de cada uno es distinta. ¿Por qué?
¿Depende de qué cosa? De cómo edificamos en este mundo, ¿con oro, plata y
piedras preciosas?, ¿o con madera, heno y hojarasca? Que Dios nos ayude a
construir bien nuestras casas, con oro, plata y piedras preciosas, tomando en
consideración nuestras futuras casas. Y para que podamos sacrificarnos por el
Señor, y vivir por Él.
引言:〈賽六十五21~23〉他們要建造房屋,自己居住;栽種葡萄園,吃其中的果子。他們建造的,別人不得住;他們栽種的,別人不得吃;因為我民的日子必像樹木的日子;我選民親手勞碌得來的必長久享用。他們必不徒然勞碌,所生產的,也不遭災害,因為都是蒙耶和華賜福的後裔;他們的子孫也是如此。
茲謹根據這一段聖經繼續來談一談「新天新地」這個題目,求神的靈親自帶領我們,讓我們在學習當中彼此都能夠得到造就。
就在以賽亞書要結束之前,神特別藉著以賽亞先知宣告一件很重要的信息,預言神將要造一個新天新地,讓所有屬神的子民都可以進到這裡面來,享受在舊天地生活當中永遠也沒有辦法得到的福氣;因此在這段聖經裡頭才特別詳細記載新天新地的五大特色,表示每一個特色都是一項大福氣,更表示每一個特色都是一種大突破;那麼很感謝主!有關新天新地的五大特色,我們已經學習過兩個:〈一〉我們有沒有真正的喜樂呢?這是一種生活的突破。〈二〉我們有沒有永遠的生命呢?這是一種死亡的突破。今天下午我們要靠著聖靈繼續來談談第三個特色,到底我們有沒有真正的福氣呢?這是一種觀念的突破。
這個特色就記載在以賽亞書六十五章21節到23節,在這裡神用三節聖經來說明新天新地裡的人所得到的真正福氣是什麼?歸納起來有五點:〈一〉住自己建造的房屋。〈二〉吃自己栽種的果子。〈三〉別人無法奪取。〈四〉可以長久享用。〈五〉可以福及子孫。前兩項是福氣的內容:一個是房屋;另一個是果子,神用這兩樣作為真正福氣的代表;而後三項則是真正福氣的條件,能夠合乎這些條件才算是得到真正的福氣。
首先從條件的角度來看,我們一定會發現要合乎這些條件的確很不簡單,尤其是在舊天地裡頭更不容易。今天下午我們就先來談談第一項「房屋」,是的今天在這個舊天地裡頭的確有很多房子,房地產代表一個人的財富,是一種不動產;然而更重要的是它提供了我們生活的場所,成為家庭的所在地。因此今天大家才要拼命的賺錢,目的就是為了要買房子、蓋房子,免得居無定所而流落街頭,這是對的;可是問題是這件事真的很不簡單,尤其是固定薪資的上班族更難,除了日常生活的開支以外,辛辛苦苦的積蓄一點錢,好不容易存得差不多了,想買個房子,只可惜房價又飆漲了,永遠也追不到,於是只好想辦法去貸款或標會,很辛苦,為什麼?因為無論如何總希望有一間屬於自己的房子,免得像蝸牛一樣居無定所。可見房屋真的很重要。
在聖經裡面也很重視房屋,有房子安居代表神的祝福,只不過聖經告訴我們:雖然房屋表面上是人蓋造的,是自己賺錢買來的,但其實這也是神的賞賜和保守。我們看看所羅門王〈詩一二七1〉,所羅門王也很會蓋房子,但是他親身體驗到蓋房子不能單靠自己,所以他才作詩說:若不是神建造房屋,建造的人就枉然勞力;若不是神看守城池,看守的人就枉然儆醒。表示房子表面上是人建造的沒有錯,因為這是人自己所當盡的本分;但事實上房子的建造更需要神的幫助和保守,因為這一切本來都是從神來的,包括人的智慧、能力、生命,更包括人所用的材料不是嗎?因此只要有房子住人就應該要感謝神,更要加倍的敬畏神才對;只可惜人常常剛好相反〈申八12~14、17〉,當人沒有房子住的時候還懂得謙卑的敬畏神、感謝神;可是一旦有了房子就不一樣了,就驕傲起來,以為自己很有辦法,於是就忘記神而離神遠去,這就是人的軟弱,這就是人的罪,不僅世人這樣,有時候連神的百姓也如此。
我們就用以色列百姓作例子來說明,當初神好不容易帶他們出埃及進迦南,神特別祝福他們,讓他們在那裡建屋安居,雖然神很擔心的一再提醒警告他們,在這件事上要非常小心,但是我們看到後來他們在這件事上還是失敗了。他們為了房子不擇手段〈彌二2、3〉,不僅一心一意的貪圖別人的田地房屋,而且還無所不用其極的使用各種詐騙、霸佔、欺壓、威脅、利誘等等方法來達到目的;更糟糕的是有了房子以後呢?他們就開始大大犯罪〈番一5、9〉,就離開神去拜偶像,不但不再尋求神、敬畏神,甚至更用那些強暴詭詐所奪取的東西來裝飾自己的房子,然後在自己的房子裡面盡情的放縱享受〈摩六3~6〉,他們睡最舒服的,吃最豐盛的,喝最上等的,用最高級的,享受最奢侈的娛樂消遣,只是一點也不再想到神,更不為神的國擔憂;不但如此,他們還貪得無饜〈賽五8、9〉,有還要再有,多還要再多,永遠也不懂得知足,更不懂得要為別人著想,只顧自己發財,卻不顧他人死活;於是大樓一棟一棟的蓋,房子一間一間的買,土地一塊一塊的搶購,不僅有豪宅,而且還有別墅〈摩三15〉,冬天避寒有過冬的別墅,夏天避暑又有過夏的別墅,每間別墅又大又漂亮的,一間比一間高級,一間比一間豪華,簡直就好像象牙屋一般。這就是人的軟弱,這就是人的罪,不僅世人會這樣,有時候連神的百姓也逃脫不了。難怪當年所羅門王才這樣說:日光之下無新事〈傳一9、10〉,真的現代人所追求的其實當年以色列百姓都追求過,可惜的是正因為他們這樣子的追求,使他們的信仰為了房子而失敗了,他們離開賜房屋的神,只一味的去追求房屋,結果使原本是福氣的房屋反而給他們種下了禍根。
其實房子說起來也是靠不住的〈伯八15〉,聖經告訴我們不敬虔的人想依靠房子,卻站立不住,想抓住房屋,卻不能存留。真的是這樣,因為房屋本身並不是神,房屋只不過是神所賜的一種福氣而已。所以要緊的應該是要敬畏神,遵守神的命令,只要我們盡自己所當盡的本分,神自然而然就會幫助我們,賜下房子給我們安然居住;神絕對不願意看到我們只一味的去追求房子,更不希望我們因為有了房子而犯罪,這一點神老早就提醒過〈申二十八30〉,神早就藉著摩西警告過以色列百姓:要有房子安居就必須敬畏神、守誡命;否則就算是建造房屋也不得住在裡面,那房子將成為人的咒詛。很不幸的是沒想到以色列百姓後來真的是這樣,我們舉四段舊約的預言就可以了解:〈1〉〈賽十三16〉預言他們的房子將被搶奪;〈2〉〈哀五2〉預言他們的房屋將歸給外路人;〈3〉〈結二十三47〉預言他們的房子將被拆毀用火焚燒;〈4〉〈賽六11〉預言他們將被擄、被殺而逃難,所以房屋將空閒無人居住。真的很不幸這些預言後來全部應驗了,北邊以色列國在主前722年被亞述所滅;南邊猶大國也在主前586年亡於巴比倫,正如神所說的:他們追求房子,最後卻不得居住。這真的是人間的一大悲哀!
還好神是憐憫人的主,神實在不忍心看到他們永遠受苦,於是神願意再給他們機會,應許讓他們回來重建家園〈耶三十二15;何十一11〉,這件事真的在以色列百姓被擄大約70年後應驗了,以色列民在神的帶領幫助下,很奇妙的從被擄之地歸回到迦南地來,重新蓋造房屋,再一次住進自己的房子,他們真的回到自己的故鄉,重整自己的家園,而且還重建神的聖殿,神也真的又再一次賜福氣給他們。只可惜好景不常,沒多久他們又開始原形畢露,因為有了房子又開始驕傲起來,又開始離開神去犯罪,一直到主耶穌的時代〈太二十三37~38〉,我們看到當時以色列百姓的表現還是一樣不好,甚至比以前更差,他們不但不想倚靠神、遵守神的命令,而且還任意殺害那些奉差遣來規勸他們的先知,尤其最後還把主耶穌給釘死在十字架上;結果正如主耶穌所說的:在主後70年,他們的家園再一次被摧毀成為荒場,他們再一次無法住進自己的房子,這就是人的軟弱,真的連神的選民也一樣。
然而神的智慧永遠高過於人,是人所無法測度的,沒想到神竟然很巧妙的藉著主耶穌十字架的救恩來做一個很大的突破,另外創造一個新天新地,好給人預備另外一種房屋,絕對不像舊天地的房子那樣;因為舊天地的房屋事實上已經敗壞了,對人來說它已經不是一種真正的福氣,人已經沒有辦法保證自己一定可以永遠住在自己的房子裡頭,它有可能會被別人奪走,它不可能讓人長久使用,它更不見得能帶給子孫幸福,有時候反而成為一種禍根,讓子孫爭奪財產而已,這些事實在末世的今天特別明顯。記得小弟以前當老師的時候,有一位學生家長本來很窮,後來先生經營漁船賺了錢,太太又很能幹投資房地產,買地蓋房子,一下子變成暴發戶,有好幾棟房屋;結果沒想到他唯一的兒子卻因此變壞了,十幾歲就死了,花了很多錢,接著他改作其他的生意又失敗了,最後房子全歸給別人,自己只好租房子住,再做點加工來維持生活,前後只有十多年。另外,台灣南部有一位弟兄,他也作房地產生意,在小弟來阿根廷之前他的房子也好多棟,捨不得賣,沒想到經過幾年,有一陣子房地產價格大跌,他因為無法償還貸款,聽說最後只好宣布破產,前後也是只有十幾年而已;不但如此,我們再看看
可見舊天地屬物質的房屋的確已經不是我們真正的福氣,就算是我們一生都風平浪静,有一天我們還是要離開自己的房子不是嗎?這也是事實,難怪主耶穌當年傳福音的時候才特別提醒我們〈路十二20、21〉,千萬不要作一個無知的財主,要常常問自己:如果今晚神要我的靈魂,那麼我所有的一切包括房子要歸給誰呢?自己絕對帶不走,子孫也不一定能夠保得住,因為再怎麼說它仍然是屬於不定的錢財,它絕對不是真正的福氣。因此主耶穌才要為我們預備另外一種房屋,不是屬物質的,乃是屬靈的,什麼房屋呢?〈箴九1~3〉有詳細的說明,主題是「智慧建造房屋」,智慧代表主耶穌,房屋可以指著教會,更可以指著個人,問題是怎麼造呢?鑿七根柱子表示以全備的真理為根基,宰殺牲畜預表十字架的救恩,調和旨酒就是賜下聖靈,設擺筵席就是預備福音,打發使女出去就是差遣工人去傳福音,這就是主耶穌建造房屋的方法。所以今天從屬靈的角度來看,其實我們都是神所建造的房屋〈林前三9〉,今天我們相信主耶穌,接受赦罪的洗禮,領受應許的聖靈,進入傳全備福音的真教會,對我們個人來說事實上主耶穌已經為我們每個人建好了新房子的架構和根基,主耶穌自己就是房角石,全備的真理就是柱子,這是神的恩典,只要我們肯相信就可以得到;但問題是這只是第一步,整體來說我們的房子並沒有完全蓋好,信主以後我們自己還要在這個根基上繼續建造,等到新天新地真正實現的時候才能大功告成,那麼到底這是什麼樣的房子呢〈林後五1、2〉?保羅說這叫天上永存的房屋,就是我們將來復活的靈體,那才是真的屬天,而且永遠存在,是我們靈魂永遠的住處,別人無法奪取,能夠長久使用,而且可以福及子孫,讓我們的子子孫孫也可以得到這種真正的福氣,這才是今天我們必須繼續努力追求、認真建造的房屋,是為自己造的,不是為別人造的。那麼到底要怎麼樣來繼續建造呢?保羅告訴我們有兩種不同的造法〈林前三10~15〉:〈一〉用金、銀、寶石建造,這種房子既堅固又漂亮,而且經得起考驗。〈二〉用草、木、禾稭建造,這種房子既不堅固又很簡陋,絕對經不起考驗。可見材料不同,結果也不一樣,一個得賞賜,另一個受虧損;而這兩種不同的材料代表著兩種不同的觀念:草、木、禾稭代表信主只是為了今生的福氣,只為了肉體的平安,只要吃餅得飽,只求事業順利;而金、銀、寶石則表示信主乃是為了得永生,為了靈性長進,所以肯犧牲奉獻,為主受苦,甚至為主而活。今天我們都已經信主了,我們都在為自己繼續蓋房子,請問我們是用哪一種材料呢?是金、銀、寶石呢?還是草、木、禾稭呢?我們應當記住:不同的材料,會有不同的結果。如果只用草、木、禾稭來建造,我們很可能會像以色列百姓那樣,落在物質房屋的迷惑當中,結果把自己真正的房子給弄丟了,甚至到最後連地上的房屋也沒了,這絕對是划不來的。因此要得到真正的福氣,真的需要突破觀念,怎麼突破呢?主耶穌告訴我們〈路九23〉:就是要捨己,天天背起十字架來跟從祂。也就是要立志為主受苦,為主犧牲,為主而活,這樣我們不僅今生可以得到神百般的眷顧,將來還可以得到天上那好得無比永遠的房屋,因為天國的數學永遠是「甘願捨棄才能真正得到」,這絕對是真的,問題是我們相信嗎?
結論:〈林前十五40~42〉是的信主就是為了將來靈魂的得救,而靈魂要得救就必須先復活成為靈體才行,因為靈體才是我們靈魂永遠的住處,就好像房屋一樣,所不同的乃在亮度,保羅說:有的像太陽,很亮;有的像月亮,普普通通;有的像星星,只有一點點光;可見雖然都一樣得救,但所得到的榮耀卻各不相同,為什麼?根據什麼?就是根據我們信主以後是怎麼建造的?是用金、銀、寶石呢?還是用草、木、禾稭呢?所以求神幫助我們,為了我們自己將來的房子著想,現在就要好好的來蓋房子,用金、銀、寶石來建造,努力為主作工,為主而活。